La región de los Montes de María, en el norte de Colombia, ha empezado a renacer después de décadas de conflicto armado, proceso en el cual la gente empieza a fortalecer sus expresiones culturales antes silenciadas por el miedo.



Durante los años más duros de la violencia de guerrilleros y paramilitares en esta región de montañas que abarca varios municipios de los departamentos de Bolívar y Sucre, hasta las actividades culturales fueron restringidas, pero con la firma de la paz con las FARC el Ministerio de Cultura ha puesto sus ojos en los caseríos de la zona para ayudar a rescatar sus raíces.

“Cada artista nuevo es un soldado que le quitamos a la guerra, pues el arte ha permitido sanar heridas y expresar el dolor, además de reencontrarnos con nosotros mismos a través del folclor”, dijo a Efe uno de los gestores culturales del municipio de San Juan Nepomuceno (Bolívar), Elkin Marimón.

Con la iniciativa “Expedición Sensorial”, iniciada en 2016, el Ministerio de Cultura ha logrado que las comunidades de los Montes de María reconstruyan su tejido social a medida que el conflicto se extingue.

La “Expedición Sensorial” tiene como objetivo aportar a la sostenibilidad de los procesos culturales en los 15 municipios que conforman los Montes de María y, en su segunda fase, que comenzó el pasado 22 de marzo, promueve la creación de ocho laboratorios de investigación y creación orientados a la consolidación de rutas culturales en la región enfocadas en artes como la música y la danza.

“El arte ha servido para mostrar la otra cara de nuestras comunidades diferente a la del conflicto armado y que no nos miren desde ese lado, pues es en los municipios en donde se mantienen esas tradiciones culturales del país”, agregó Marimón.

Gracias a los talleres y laboratorios realizados por el Ministerio, los Montes de María “despertaron” en la parte cultural, pues los líderes municipales participaron masivamente en “Expedición Sensorial” en donde no solo aprendieron a organizar su trabajo sino a valorarlo.

Con la salida de los paramilitares en la segunda mitad de la década pasada, la necesidad que notó la gente, concretamente en el municipio de El Guamo (Bolívar), fue trabajar el tejido social con los niños y jóvenes para mostrarles que existen alternativas para dejar atrás esa parte triste de la historia.

“Esta fue una apuesta muy acertada de parte del Ministerio, y la gente recibió de muy buena forma los laboratorios porque realmente hubo un renacer en los sectores culturales y una integración de todos los actores del municipio”, aseguró el periodista Gustavo Carmona.

Sin embargo, la gente de los Montes de María sabe que el recuerdo del conflicto armado no es el único mal a vencer, pues a causa de la pobreza reinante en la región, tentaciones como las drogas o la delincuencia común son recurrentes en los jóvenes.

A raíz de ello, la apuesta de la comunidad de El Carmen de Bolívar ha sido volcar sus esfuerzos en pasar el testigo de sus tradiciones artísticas a los más jóvenes, impidiendo así su transito por los malos caminos.

“Con esto buscamos que los jóvenes aprendan a querer su entorno en un momento donde están permeados por los problemas de droga y la delincuencia, así como recuperarlos y enderezarlos para llevarlos por el camino de la música, que les ha cambiado la vida”, aseguró Alfonso Cárdenas, director de la escuela musical Lucho Bermúdez, nombre de un maestro de la música tropical nacido en este pueblo.

En todos los municipios de los Montes de María su gente reconoce que la cultura tiene un poder transformador por sí sola, pero también son conscientes de que los mismos artistas lo desconocen e incluso no saben explotar su potencial en un momento donde por fin es posible tomar un alto vuelo.

Las secuelas que dejó la violencia fueron profundas, pues obligó a la gente de la región a empezar prácticamente de cero, pero el apoyo del Gobierno y la voluntad de los jóvenes le ha devuelto la esperanza a esta zona del país, que ve cómo la guerra se va desvaneciendo para dar paso a un nuevo amanecer promovido por el arte. EFE