Rusia acusó a Occidente de ser el causante de la crisis en Macedonia, donde miles de manifestantes asaltaron anoche el Parlamento.


“Esto confirma la tesis de que el principal motivo de la actual crisis política en Macedonia es la flagrante injerencia en los asuntos internos de ese país”, informó la Cancillería en un comunicado.

Rusia denunció “la burda manipulación de la voluntad popular con el fin de apartar del poder al Gobierno legítimo” y alertó que de no cesar esa política podría provocar una escalada de la tensión y un conflicto de cariz “interétnico”.

La Cancillería considera que en los disturbios de anoche en Skopje “la oposición intentó prácticamente tomar el poder de manera violenta”.

Criticó a la Unión Europea (UE) y a EEUU por “saludar de inmediato” al nuevo jefe del Parlamento, “instantánea reacción coordinada” que demuestra, según Moscú, que “lo ocurrido se planificó con anterioridad” y con el beneplácito de los “patrocinadores exteriores” de la oposición.

“A la vista de la situación, la decisión más adecuada sólo se encontrará a través del diálogo interno en el marco constitucional”, insiste la nota.

Para ello, agrega, “hay que cesar cualquier presión exterior y permitir a las responsables fuerzas políticas macedonias decidir por si mismas el futuro del país”.

Rusia ya denunció a principios de marzo “presiones sin precedentes” de la UE y la OTAN sobre el presidente de Macedonia, Gjorge Ivanov, para que permita a la oposición asumir la jefatura del Gobierno con el apoyo de la minoría albanesa.

Entonces, ya alertó de que a la crisis política macedonia se hubiera sumado el líder de Kosovo, Hashim Thaçi, que, según Moscú, llamó a los albaneses de Macedonia a participar en la creación de “la ‘Gran Albania’, que pretende hacerse con vastos territorios de una serie de países balcánicos, incluida Macedonia”.

Centenares de manifestantes macedonios han acampado hoy frente al Parlamento después de que la policía les obligara a abandonar el edificio que habían mantenido anoche ocupado durante algunas horas, acción que concluyó con unos cien heridos, incluido ocho diputados.

La ocupación violenta de la Cámara se produjo tras conocerse que el partido socialdemócrata (SDSM”, junto con los tres partidos albaneses con representación parlamentaria, habían elegido a un nuevo presidente del Parlamento tras el fin de la sesión reglamentaria, un procedimiento que los conservadores calificaron de ilegal y de golpe de Estado.

Los albaneses, que representan una cuarta parte de la población de esa antigua república yugoslava, exigen, entre otras cosas, convertir el albanés en segunda lengua oficial, uniformes policiales con inscripciones bilingües, resolver el conflicto con Grecia por el nombre de Macedonia y una separación étnica del presupuesto nacional. EFE