Después de dos años y medio de obras que privaron a los visitantes de poder ver a estos animales en el zoológico Schönbrunn de Viena, ya se puede apreciar a los dos ejemplares traídos desde Rotterdam (Holanda).


Sofie y Fleur, dos hembras de dos años, son los primeros moradores del recinto, que cuenta con una explanada exterior de 1.770 metros cuadrados y con una instalación interior de 440 metros cuadrados, el triple que la original.

La ampliación se realizó por la necesidad de estos animales de un mayor espacio interior, al no poder salir al exterior en invierno debido a las bajas temperaturas y a la congelación del suelo, explicó la directora del departamento de zoología de Schönbrunn, Eveline Dungl.

Además, este nuevo hábitat está cubierto con un techo de placas fotovoltaicas que genera la energía suficiente que el espacio consume al cabo del año.

Los dos jóvenes ejemplares de jirafa miden 3,5 metros, por lo que aún les falta crecer, y se  adaptaron bastante bien al lugar desde que llegaron hace tres semanas desde el zoológico de Rotterdam, añadió Dungl.

Sofie y Fleur fueron recibidas con una gran fiesta, donde una clase de niños de ocho años de una escuela vecina les dedicaron una canción y un cuarteto de cuerda les amenizó con varias composiciones, entre otros festejos.

La renovación del recinto costó alrededor de siete millones de euros que el zoo conseguió a través de fondos estatales y de donaciones de empresas y particulares.

La primera casa de jirafas se fundó en el zoo en 1828 cuando el virrey de Egipto regaló al emperador Francisco I de Austria un ejemplar.

El zoo de Viena está considerado el zoológico más antiguo del mundo tras su fundación en 1752 y fue nombrado junto al Palacio de Schönbrunn y sus jardines Patrimonio de la Humanidad en 1996. EFE