El Parlamento israelí (Kneset) aprobó el primer trámite parlamentario para sacar adelante la denominada "Ley Básica de Israel como Estado-Nación del Pueblo Judío", impulsada por el Gobierno y que, entre otras cuestiones, eliminará el árabe como idioma cooficial del país.


En su artículo primero, el texto propuesto dice que el Estado de Israel “es el hogar nacional del pueblo judío” y asegura que el derecho a la autodeterminación en este país “es único del pueblo judío”.

Con 48 votos a favor y 41 en contra, la Cámara dio luz verde en lectura preliminar a la propuesta, presentada por un diputado del derechista Likud, Avi Dijter, y que ahora será asignada a un comité parlamentario para su debate.

“El propósito de la ley es proteger un Estado judío democrático”, dijo Dijter en el Parlamento, e insistió en que este proyecto “no afecta a los derechos de las minorías en Israel”, como denunciaron numerosas voces dentro y fuera del país.

La ley provoca rechazo sobre todo en la comunidad árabe-israelí, los palestinos que quedaron en el país tras su creación en 1948 y que componen una minoría cercana al 20 por ciento de la población, que se siente discriminada por las instituciones oficiales.

Dijter aseguró que los residentes en Israel, sin distinción de religión u origen, tendrán derecho a preservar su cultura, herencia, lenguaje e identidad.

“Es un Estado para todos sus ciudadanos como individuos, pero no un Estado nación de las minorías que viven en él. (Los judíos) no tenemos ningún otro país”, argumentó.

A falta de las enmiendas que puedan presentarse en este proceso, los analistas aseguran que el texto equipara los valores judíos a los valores democráticos y determina en su artículo 5 el hebreo como único idioma oficial, quitándole esta categoría al árabe, aunque le otorga un “estatus especial”.

Durante la tensa sesión parlamentaria, el diputado árabe Yamal Zahalka, de partido comunista Balad, salió de la sala después de increpar a Dijter y llamarle “fascista” y “racista”.

La aprobación de la lectura preliminar es el comienzo de un proceso legislativo durante el que se espera se planteen enmiendas al texto, que tendrá que pasar por tres votaciones en el Parlamento para convertirse en ley. EFE