Se llamaba Ayse Deniz Karacagil, pero se la conocía como “La muchacha del pañuelo rojo”. Con 21 años saltó a la fama en 2013 durante las protestas contra el gobierno turco de Recep Tayyip Erdogan. Al igual Stiben Patrón fue acusada por la destrucción de la propiedad pública. Pero lo que terminó por condenarla fue el pañuelo que llevaba en el cuello y que los fiscales usaron para vincularla al Partido Comunista Marxista-Leninista (MLKP, por sus siglas en turco).  Ayse murió hace una semana luchando contra el ISIS en Raqqa.


Por José María Quevedo

La semblanza fue publicada en Clarín y lleva la firma de Daniel Vittar. Más allá del final, lo que sucedió con Ayse durante las manifestaciones contra Erdogan se parece mucho a lo que pasó Stiben Patrón en Paraguay.

La corrupción, las limitaciones a la libertad de expresión y el creciente autoritarismo del gobierno del primer ministro turco generaron una revuelta que terminó con ocho muertos y más de mil detenidos por la represión policial.

El periodista de Clarín cuenta que Ayse participó activamente en esas marchas.

“Repudiaba el poder absoluto de Erdogan y reclamaba una Turquía democrática, tolerante. Pronto se convirtió en un símbolo de la lucha, especialmente por la audacia que demostraba al desafiar a un gobierno islámico conservador cuyas acciones represivas iban en constante aumento”.

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Imagen de las protestas del 2013 contra Erdogán en Turquía.

Ayse fue detenida y acusada de dos delitos:

“El primero fue de destrucción de propiedad pública, alegato típico contra los manifestantes por la rotura de algunos frentes de edificios. Pero lo más insólito fue el segundo delito de la cual la culparon”.

“Los fiscales, como no tenían argumentos para encarcelarla, adujeron que las fotos tomadas por las fuerzas policiales a la joven la mostraban con un pañuelo rojo al cuello, color que simbolizaba el socialismo. Por lo tanto, alegaban, ella pertenecía al Partido Comunista Marxista-Leninista (MLKP, por sus siglas en turco)”

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Los jóvenes turcos destruyen edificios públicos durante las protestas del 2013.

“Como el partido había sido declarado ilegal, concluyeron, se la podía considerar una militante de una “organización terrorista”. Ayse sostenía en su defensa que usaba el pañuelo rojo para protegerse de los gases lacrimógenos”

“Ayse estuvo cinco meses detenida sin proceso en una cárcel de Antalya, su ciudad natal, hasta que la presentaron ante un tribunal. Una entrevista que dio al canal CNN Türk, en el horario de máxima audiencia, amplió su popularidad. Rápidamente se generó un debate nacional alrededor del caso. Y pasó a ser conocida como “la muchacha del pañuelo rojo”.

“A las autoridades no les cayó bien la espontánea celebridad que cobró. Entonces la enviaron a una cárcel a 100 km de su ciudad natal, lejos de los medios. La recluyeron en una celda común con trece detenidas kurdas, todas condenadas a cadena perpetua por integrar el PKK, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, considerado terrorista por el gobierno”.

“Un juez se apiadó de “la muchacha del pañuelo rojo” y la liberó en febrero de 2014, pero con la condición de que volviera cada cierto tiempo y se presentara a las autoridades judiciales. Ayse nunca volvió”

La muchacha se unió a las combatientes kurdas que luchan contra los yihadistas del ISIS en Siria. Murió hace unas semanas intentando recuperar Raqqa. Tenía 25 años.

Según Dalia, la pareja de Stiben Patron, la policía actuó de forma muy violenta durante el procedimiento que terminó con la detención del joven dirigente liberal.

“Rompieron la puerta de la entrada principal, llevaron las computadoras, tablets, agendas personales, hasta un banner que  dice: DICTADURA NUNCA MAS !!!” (En este caso ‘el pañuelo rojo’ de Ayse)

“Además de ser violentos, revisaron mis libros de ‘subversiva’ Les dije que debían leer un poco de eso”.

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Imagen de las protestas contra la enmienda en Paraguay en marzo del 2017.

La detención de Patrón se produjo tres días después que el presidente Cartes le pidiera públicamente a la fiscalía que actuara contra los “piromaniacos” que quemaron parte del Congreso.

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Los jóvenes paraguayos quemando el Congreso el 31M.