Un mix de culturas, nacionalidades y estilos componen el universo conceptual del K-pop latino, una versión del hito musical coreano que desde hace años trasciende las fronteras asiáticas y invade Buenos Aires en la octava edición de un festival que congrega a fanáticos de toda la región


K-pop, abreviatura de “korean popular music”, surgió como estilo a comienzos de los años 90 por una iniciativa gubernamental dirigida a exportar y difundir la cultura coreana.

Con canciones pegadizas y estética de videoclip, el K-pop es desde hace tiempo un éxito en Asia, pero en Occidente su estallido popular no llegó hasta 2012, año en el que el tema “Gangnam Style”, del rapero PSY (Park Sae-yang), causó furor en las redes sociales entre los ‘millenians’, superando las 2.800 millones de reproducciones en Youtube.

En el marco de esta parafernalia global surgió KPOP World Festival, concurso en el que participan cantantes y bailarines del mundo entero que admiran el Pop coreano.

Este sábado, Buenos Aires acoge su versión latinoamericana 2017, organizada por el centro cultural de la embajada de Corea en el país austral.

En su octava edición, el festival recibió 263 postulaciones de 16 países entre los que fueron seleccionados 14 grupos y solistas de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, México, Perú y Venezuela, que compiten en las categorías de canto y baile en el Centro Cultural Konex de la ciudad.

Uno de ellos es el LFB-K, un grupo de origen boliviano conformado por cinco primos y hermanos de entre 15 y 22 años, con 13.000 seguidores en Facebook, cinco años de trayectoria y el prestigio de ser tetracampeones en su país.

Brandon, uno de sus miembros, manifiesta en declaraciones a Efe su alegría por haber sido parte de esta experiencia: “Estamos recontentos de estar acá, todavía tenemos mucho camino por recorrer, pero nuestro sueño es llegar a Corea”.

Los miles de kilómetros de distancia y las diferencias culturales que los separan no hacen mella en los adolescentes bolivianos, en cuyo país existen más de una veintena de clubes de fans de los diversos cantantes de K-pop que Corea exporta al mundo.

“Primero nos atrajeron los grupos, sus vestimentas, pero más que nada su coreografía. Así fue como empezamos a bailar”, relata Brandon.

Entre sus seguidores, el K-pop es una pasión que parece sortear cualquier inconveniente. “Jósema”, un youtuber proveniente de Venezuela, se las ingenió para participar de este certamen que lo acerca a “su pasión por esta movida”.

Este joven intérprete, que ya tiene más de 135.000 seguidores en Youtube, se encarga de reversionar canciones coreanas al castellano.

“Trato de conservar toda esa esencia visual poderosa y conceptual de la cultura coreana pero trasladada a nuestro idioma y cultura”, cuenta “Jósema” a Efe con emoción.

Las representantes femeninas del concurso no son menos apasionadas.

“Desde que supimos que habíamos clasificado ya nos sentíamos ganadoras”, comenta Anita Monterroza, una de las cuatro integrantes del grupo femenino salvadoreño BANGERZ, quien señala que la misma experiencia de participar fue “genial” porque “admirar el trabajo de todos y dar lo mejor de nosotros, eso ya es triunfar”.

Seleccionados por un jurado del que participaron miembros de la comunidad artística argentina, los ganadores del concurso viajarán a la final del KPOP World Festival, que se celebrará en octubre en Corea. EFE