A cinco años de la Masacre de Curuguaty, Ñandutí Digital estuvo en Marina Kue; un lugar donde la soja avanza sobre una de las reservas naturales más importantes del país. Darío Acosta (miembro de la Comisión de Víctimas) habló sobre la situación de las tierras en conflicto.


Por César Steven

Los campesinos que se encuentran en el asentamiento 15 de junio de Marina Kue denuncian que se sigue “explotando y usufructuando tierras pertenecientes al Estado”.

Aun cuando las 2 mil hectáreas aparecen en el registro público como parte del proyecto de reforma agraria cedida al Indert en el 2004 por el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos, el dirigente campesino Darío Acosta asegura que gran parte es deforestada para el pastaje de ganado propiedad de la familia Riquelme.

Acosta sostiene que un gran sector de la denominada reserva “Campos Morombí” es arrendada a empresas multinacionales para la plantación de soja.

Exigen al gobierno voluntad política para que las tierras sean adjudicadas a las 120 familias asentadas en el lugar entre familiares y víctimas de la Masacre.

Ningún procesado por el asesinato de los campesinos

Hasta el momento ni uno solo de los 400 policías que tenían que realizar un allanamiento y no un desalojo aquella fatídica mañana,  ha sido investigado por la muerte de los 11 campesinos.

Durante todo el juicio se pasó por alto el asesinato de los labriegos y a cinco años de la masacre pueden encontrarse fácilmente vainillas de armamento automático y marcas de disparos en los árboles.

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Mártires de Marina Kue

El 28 de febrero de este año fue inaugurada la escuela “Mártires de Marina Kue” dentro del asentamiento que brinda la oportunidad a niños y niñas de poder estudiar dentro de su comunidad.

Cuentan desde el preescolar al sexto grado y con la autorización de la Supervisión de la Región, con esto buscan “fortalecer la organización”, según comentó Darío Acosta.