El papa Francisco recibió en el Vaticano a los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda quienes luego recuperaron el bastón de mando de Guillermo de Orange arrebatado en 1574 por los españoles y custodiado por los jesuitas de Sant Cugat (España).


El encuentro entre el pontífice y los monarcas en el Vaticano duró unos 35 minutos aproximadamente y en el mismo pudo escucharse a Francisco intercambiar algunas palabras en español con Máxima, de origen argentino, informaron medios locales.

Guillermo Alejando y su esposa acudieron al Vaticano junto a una delegación en la que también se encontraban el ministro de Exteriores holandés, Bert Koenders, y la titular de Comercio Exterior y Cooperación Internacional, Lilianne Ploumen.

En la reunión hablaron sobre “temas de interés común” como la protección del medioambiente y la lucha contra la pobreza, y dedicaron una “atención particular” al fenómeno migratorio, “subrayando la importancia de una convivencia pacífica entre culturas diferentes”.

También reiteraron el “compromiso común” para promover la paz y la seguridad mundial, con especial referencia a algunas zonas de conflicto, y reflexionaron sobre las perspectivas del proyecto de la Unión Europea.

La reina Máxima, como dicta el protocolo, acudió vestida de negro y con velo, ya que el blanco se reserva para las reinas católicas.

Los reyes holandeses obsequiaron al papa con flores blancas y amarillas, los colores del Vaticano, uno de los símbolos del país europeo, que cada año decora con sus típicas plantas la plaza de San Pedro para la misa de Pascua.

Francisco, por su parte, les entregó una medalla de San Martín de Tours, así como una copia de su mensaje para el Día de la Paz, de su encíclica “Laudato Sí” (2015) y sus exhortaciones “Evangelii Gaudium” (2013) y “Amoris Laetitia” (2016).

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Tras finalizar su encuentro con el papa, como es costumbre, los Reyes se reunieron con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y con el secretario para las Relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher.

Posteriormente, en la Biblioteca Apostólica, el superior general de los jesuitas, Arturo Sosa Abascal, entregó en “préstamo de uso” al monarca holandés un bastón de Guillermo de Orange que los españoles le arrebataron en 1574.

El cetro se expondrá en el museo militar de Soesterberg desde abril hasta octubre de 2018 en una muestra sobre el considerado padre de la patria.

El ejército español, católico, se apropió del bastón de Guillermo de Orange durante la batalla de Mook, en 1574, encuadrada en la conocida como guerra de los Ochenta Años contra los rebeldes protestantes y que derivó en la independencia de los Países Bajos.

El bastón, que lleva el escudo de De Orange y del que no se conocen réplicas, es custodiado por los jesuitas del monasterio español de Sant Cugat.

En un comunicado del Museo Militar holandés, difundido hoy por la Santa Sede, se destaca que la entrega de este bastón representa “un testimonio de reconciliación y de la actual unión entre dos países y religiones”.

“También es un símbolo del largo camino que la Iglesia Católica romana, y el reino de Países Bajos, han recorrido desde un pasado de rivalidad, guerra y represión a un presente de respeto recíproco y de promoción de la paz y los derechos humanos”, señala la nota. EFE