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Eduardo Gudynas dijo los gobiernos progresistas de la región prometían "desmercantilizar" la vida social pero terminaron instalando mecanismos de compensación monetaria neoliberales a cambio de aceptar el uso intensivo de los recursos naturales.


El analista de cuestiones ambientales dijo que la soja utiliza muchos subsisdios implicitos como el agua y el suelo y genera impactos ambientales que paga la sociedad. Por lo tanto, la “tasa” (término que prefiere al de “retenciones” o “tributo”) podria ser para reparar ese daño que genera y recuperar el patrimonio natural que se pierde.

Es decir; la cuestión central pasa por el uso que se hace de esa tasa.

 

Y puso como ejemplo al gobierno argentino, que provocó la expansión de la soja porque al haber retenciones mejoraba su situacion fiscal.

“Vendemos materias primas baratas porque el resto de la sociedad paga los efectos negativos o le damos agua y energia barata. Hay que transparentar los costos” dijo Gudynas.

 

Según cálculos que no incluyen el desgaste de la infrestructura del país y los daños a la salud, el pasivo ambiental de la soja en Paraguay en la temporada 2014/2015 (y teniendo en cuenta que se sembraron alrededor de 3 millones de hectáreas) fue de 364 millones de doláres.