Un repudio generalizado provocó la decisión de la Corte Suprema de rebajar de 26 a 18 años la condena de prisión dictada contra un hombre que el año pasado arrancó los ojos a su mujer en la ciudad austral de Coyhaique.


“Como representantes y querellantes en este caso a nosotros el fallo no nos deja conformes”, declaró a los periodistas la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Claudia Pascual quien recalcó no obstante que respeta la decisión judicial.

“A nosotros nos parece complejo” puntualizó la ministra al señalar, en todo caso, que se trata de opiniones distintas de dos poderes del Estado.

“Efectivamente, cuando una persona agrede a otra con las lesiones tan gravísimas que tiene, como es el caso de Nabila (Rifo, la víctima), es difícil pensar que no tuvo la intención de asesinarla. Incluso la deja ahí desvalida”, agregó Claudia Pascual.

La decisión de la Sala Segunda de Lo Penal del máximo tribunal se produjo al acoger parcialmente un recurso de nulidad del juicio presentado por la defensa del imputado.

En fallo dividido, los magistrados consideraron que la agresión perpetrada el 14 de mayo del año pasado por Mauricio Ortega contra Nabila Rifo no fue un “femicidio frustrado”, revirtiendo así el fallo emitido el 2 de mayo de este año por el Tribunal de Juicio Oral en Lo Penal de la ciudad de Coyhaique.

Tras la resolución de la Corte Suprema, que es inapelable, Ortega pasará en prisión ocho años menos que lo establecido en la pena original.

Finalmente, el agresor fue condenado a doce años por lesiones gravísimas y cuatro años por lesiones graves -pena esta última que reemplazó al femicidio frustrado- y 541 días por violación de morada.

Tras conocerse la sentencia, que fue rechazada por organizaciones de defensa y promoción de los derechos de las mujeres, la ministra Pascual hizo un llamamiento a denunciar los casos de violencia machista.

Para el Fiscal nacional Jorge Abbot “estamos en presencia de un parricidio frustrado. La decisión de la Corte Suprema debe respetarse y acatarse, a pesar de que no concuerde con la decisión tomada por los magistrados esta tarde”, añadió Abbot.

Abbot mostró sus diferencias y señaló que “nuestra convicción ha sido que efectivamente hubo un dolo homicida por parte el autor, así lo sostuvimos ante el Tribunal Oral en lo Penal, y así lo falló el Tribunal”, decisión que luego fue apelada y cambiada en la última instancia judicial.

En tanto, la Corporación por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Miles) expresó su “máximo rechazo” a la decisión del alto tribunal y señaló que “la Justicia ha dado una brutal señal de impunidad para los agresores de mujeres”.

“Si lo ocurrido a Nabila no es femicidio frustrado ¿qué podría serlo? (…), la Corte Suprema se burla y pisotea el dolor de Rifo, a quien expresamos toda nuestra solidaridad”, dijo la directora de Miles, Claudia Dides.

A juicio de esta ONG, el máximo órgano del Poder Judicial es incapaz de garantizar los derechos de las mujeres y se niega a llamar femicidio frustrado a un hecho que a todas luces estuvo a punto de acabar con la vida.

“Esto es un retroceso del Estado, frente al cual el Poder Ejecutivo debiese fijar una postura. Se han puesto en juego los derechos de todas las mujeres”, añadió.

Para el Partido Socialista, la decisión de la Corte Suprema “marca un retroceso en la visibilización y condena a los crímenes de violencia machista que, año tras año, suma más víctimas de todas las edades en nuestro país”.

“Ante estas situaciones, la protección y cobijo hacia las víctimas deber ser absoluto por parte del Estado”, señala en su comunicado el Partido Socialista.

“Esto -recalca- implica juicios justos en los no se sientan atacadas, como en el caso de Nabila, ni burlarlas con rebajas de condenas hacia el victimario, como refleja este fallo”.

Durante el juicio quedó acreditado que Mauricio Ortega golpeó con dos piedras en la cabeza a Nabila Rifo antes de sacarle los ojos, y luego la dejó abandonada y moribunda de madrugada en la vía pública en una ciudad donde las temperaturas durante el invierno austral se sitúan por debajo de los cero grados centígrados. EFE