La retirada de la acreditación a 32 periodistas durante la cumbre del G20 de Hamburgo generó tensiones en la coalición de la canciller alemana, Angela Merkel ya que mientras Interior argumenta que se hizo por razones de seguridad en Justicia se apremió a esclarecer lo ocurrido.


“La libertad de prensa es un principio fundamental. Por tanto hay que aclarar complemente lo ocurrido”, apuntó el titular de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, en declaraciones al diario “Mitteldeutsche Zeitung”.

Desde distintos medios se destacó que se excluyó a varios periodistas críticos hacia Turquía, por deferencia o por supuestas presiones de los servicios secretos del presidente de ese país, Recep Tayyip Erdogan, presente en la cumbre celebrada los pasados 7 y 8 de julio.

El titular de Interior, el conservador Thomas de Maizière, trató ayer de zanjar el asunto, al afirmar que se había actuado exclusivamente por motivos de seguridad.

La Federación Alemana de Periodistas (DJV) exigió asimismo ayer al Ejecutivo de Merkel explicaciones por lo ocurrido, después de difundirse que varios de los profesionales a los que se retiró la acreditación habían tenido problemas con el Gobierno de Erdogan.

El portavoz del Gobierno y responsable de la Oficina Federal de Prensa, Steffen Seibert, se vio confrontado con el caso este lunes, en una comparecencia ante los medios, donde la retirada de las acreditaciones acabó siendo el tema dominante.

El portavoz afirmó una y otra vez que en la decisión no influyó ningún país extranjero, después de que varios medios insinuaran que los servicios secretos turcos podían haber jugado algún papel en la retirada de las acreditaciones.

Según el diario “Süddeutsche Zeitung”, al menos cuatro de los periodistas afectados -nueve ya tenían consigo la acreditación cuando les fue retirada y el resto no pasó por el centro de prensa a recogerla- habían trabajado en la región kurda del suroeste de Turquía y dos (fotógrafos) habían sido allí arrestados.

Seibert explicó que la víspera de la cumbre, la policía le aconsejó “encarecidamente” que retirara la acreditación a esos 32 informadores, en base a nuevas informaciones relevantes de seguridad y un nuevo análisis de la situación general.

Los periodistas en el G20 debían sortear varios controles de seguridad para acceder al centro de prensa de la cumbre, que discurrió entre múltiples protestas y disturbios violentos.

El viernes, día en el que comenzó la reunión, se añadió un control adicional en las entradas al perímetro de seguridad, donde la policía comprobaba que el informador que pretendía entrar con su acreditación al cuello no estaba en esa suerte de “lista negra”.

El objetivo del Gobierno siempre es garantizar “el mayor acceso posible de la prensa” y así se hizo durante la cumbre de Hamburgo, con más de 5.000 periodistas acreditados, aseguró Seibert. EFE