José Antonio Vázquez Taín decidó abolver a una madre llevada a juicio por abofetar a su hijo. Dijo que la mujer actuó "proporcionalmente" y advirtió que muchos padres están "indefensos" ante chicos que se creen "intocables".


«Las denuncias de menores a padres o profesores son cada vez más habituales porque los menores se comentan entre ellos en las redes sociales que cualquier castigo físico puede considerarse un delito y que pueden denunciarlo, como pasó en este caso» le dijo el juez español a La Voz de Galicia.

Vázquez Taín sostiene que muchos menores se creen intocables y que aquel que administra al ley debe transmitirles a los chicos no solo el mensaje de que están protegidos ante cualquier abuso, sino que también tienen responsabilidades.

«Tenemos que encontrar una interpretación de la ley que sea correcta, que exija a los padres los deberes de educación, alimentación, cuidado y amparo, pero que también les permita tener la facultad y las herramientas necesarias para poder corregir al niño»

Pero ¿Toda bofetada es violencia?

«No, claro que no. No toda bofetada es violencia familiar, porque todo depende de la situación. Toda bofetada es un castigo corporal y, por lo tanto, tiene que estar restringida a determinadas circunstancias muy especiales. Es tan absurdo, y ahí es donde más duele, que si yo hubiese condenado a esta señora su hijo no podría verla en un plazo mínimo de entre seis meses y un año. Vamos, que para proteger al niño lo echamos a la calle o se tiene que ir a una casa de acogida. Esto, evidentemente, no puede ser. Recordemos una sentencia en Pontevedra, donde una señora sordomuda fue condenada por darle una bofetada a su hija a una medida de alejamiento y la propia sentencia pedía el indulto. En este caso, habiendo interpretaciones de algunas audiencias provinciales en el sentido que he fallado, había que dar un paso más y no condenar y pedir el indulto, sino absolver a la madre» dice el Taín.

 

El fallo

El Juzgado de lo Penal número 2 de A Coruña absolvió a una madre que había sido acusada de dos delitos de lesiones leves en el ámbito familiar por haber dado un bofetón a un hijo de once años y haberle arañado en el cuello para evitar que el menor se marchase de casa.

 

En su sentencia, el magistrado José Antonio Vázquez Taín entendió que el comportamiento del chico, al negarse a obedecer a su madre y al arrojar al suelo un móvil, “no solo muestra desprecio hacia la autoridad materna, sino también hacia el esfuerzo y trabajo que supone ganar un salario con el que adquirir bienes. Y además incurre en el acto de violencia que supone arrojar el teléfono”.

Recordó además, que se trata de un teléfono de gama alta “cuyo precio, es igual a los ingresos mensuales con los que se ven obligados a vivir más del 50% de la población española. En algunas ocasiones familias enteras”.

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