El parlasuriano asegura que el gobierno desconoce el derecho a la vivienda y a la ciudad de los bañadenses. Acusa al presidente "y sus amigos" de estar detrás de una lucrativa especulación inmobiliaria.


El progreso muchas veces fue la excusa para concretar lucrativos negocios, violando cuanto derecho humano se pusiera enfrente. En contra del pueblo paraguayo, que nunca vivió tan bien y sin pobreza como en la época de Francia y los López, las oligarquías regionales –incluída la paraguaya– y con el amplio respaldo financiero de Gran Bretaña, enarbolaron la bandera del progreso. Se dijo que había que abrir los ríos al libre comercio y las tierras del Paraguay a la libre empresa, al progreso. No importó la gente, no importó el genocidio, y hoy, 150 años después, bien sabemos que lo que trajo la triple alianza invasora y genocida, con el apoyo de la oligarquía legionaria paraguaya, no fue progreso sino dependencia y pobreza.

El dictador Alfredo Stroessner hizo suyo el lema “paz y progreso”. Paz había para los obsecuentes y corruptos; progreso había para los privilegiados, tanto extranjeros como connacionales, muchos de ellos fervorosamente “nacionalistas” y, también, partidarios de las obras y rutas que construía el dictador con el sudor y sangre del pueblo sojuzgado y explotado. Los que nos oponíamos a la dictadura, supuestamente estábamos en contra del progreso, éramos retrógradas y hasta legionarios, pues nos oponíamos, decía el dictador, a la Segunda Reconstrucción Nacional. La dictadura dejó más de 400 asesinados y desaparecidos, así como cientos de miles de torturados, presos y exiliados, violando grave y sistemáticamente todos los derechos humanos, en nombre del “progreso” y de las obras públicas que, para 35 años de dictadura, fueron ridículamente mínimas.

Cartes enarbola ahora también el mismo lema de “obras y progreso” del stronismo. En particular, se ha enojado porque se le exige que respete los derechos humanos de los pobladores más humildes de Asunción, de quienes viven en los bañados. Quiere crear, así, un antagonismo entre “obras” y derechos humanos, como si es que no se pudieran hacer obras respetándose los derechos humanos.

Nos referimos al dictamen de la Comisión de Infraestructura del Parlasur, que fue quitada del orden del día del Parlasur del día 09 de octubre pasado, por un parlamentario cartista (prevaleciéndose de su eventual cargo de vicepresidente de la delegación) en forma inconsulta con la bancada paraguaya, en el cual se exigía que se respeten plenamente los derechos humanos de los pobladores de los bañados y que, si ello no ocurría, que el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) paralice los desembolsos. Hasta que se respeten los derechos humanos, reiteramos.

¿La avenida costanera debe hacerse violando derechos humanos? No. Debe hacerse, sí, pero sobre la base del pleno respeto a los derechos humanos, que incluso podrían mejorar sustantivamente, particularmente el derecho a una vivienda digna sin inundaciones, si se le escucha a la gente. El problema es que Cartes quiere desconocer el derecho a la vivienda y a la ciudad de los bañadenses, indudablemente con un fin de una lucrativa especulación inmobiliaria, propia y/o de sus amigos.

¿Qué reclaman los bañadenses? La Coordinadora de Pobladores de los Bañados (COBAÑADOS) exige que la avenida costanera, que ya se está construyendo, se constituya, sin modificación ni gasto adicional alguno, en una formidable DEFENSA COSTERA, para lo cual hace falta gastar apenas 5% más (o nada, eliminando obras supérfluas), colocando compuertas y estaciones de bombeo, y canalizando cauces, lo que permitirá que las más de 5.000 familias del bañado Norte, así como 2.000 de Chacarita, estén libres de toda inundación. ¿Qué hicieron Cartes y el MOPC? Continuaron con las obras y han dicho que NO les van a proteger a los pobladores de las inundaciones. Encima, como la avenida costanera será un obstáculo, a lo largo de todo el bañado Norte, a la salida de las aguas, las que apenas podrán salir por el “cuello de botella” de pequeños cauces (que se taponan con basura siempre, periódicamente), los bañadenses se inundarán no sólo cuando sube el río, sino también cuando el río está bajo y hay una lluvia fuerte, pues quedarán encerrados entre la parte alta de la ciudad y la avenida costanera, con apenas algunos estrechos “cuellos de botella”, por donde saldrá muy lentamente el agua.

¿Tal barbaridad quiere seguir construyendo Cartes, con el MOPC? Sí, y a quienes exigimos que se respeten los derechos humanos de los bañadenses nos tratan de todo, como lo hacía el dictador Alfredo Stroessner –su mentor– y como antes lo hicieron los genocidas, que supuestamente iban a traer el progreso con la Triple Alianza, abriendo el Paraguay al mundo, decían. Las violaciones masivas de derechos humanos y los genocidios –que nunca prescriben– son la forma más rápida de acumulación de suculentas ganancias por parte de algunas personas, como Cartes, quien así quiere continuar ganando dinero –él y sus empresas amigas– a costa del sufrimiento de la gente. Lamentable.

Por nuestra parte, seguiremos defendiendo los derechos humanos de los bañadenses a una vivienda digna y a vivir en la ciudad de Asunción, donde viven hace décadas, e incluso siglos.

 

 

 

 

 

 

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