Otro siniestro se produjo justo de nuevo un domingo. Esta vez, los daños fueron materiales y golpearon a 350 vendedores. Perdieron casi todo y no tienen ningún seguro sobre los productos que las llamas consumieron. Por encima de la ayuda estatal que se promete, la inseguridad de nuevo afloró como áquella catástrofe sucedida en el super mercado de la zona de Trinidad.


Otro incendio vuelve a poner en tapete el tema de la precariedad de los centros públicos comerciales. Pese al dolor y luto que dejó la tragedia de Ycuá Bolaños, ocurrido en 1 de agosto de 2004, las imprevisiones se mantienen en el Paraguay. Un ejemplo fue lo que pasó el domingo pasado en el Mercado de Abasto.
Aquella calamidad civil, más grande sucedida en Paraguay, dejó un dolor que hasta ahora permanece. Sin embargo, todo parece indicar que las lecciones no son aprendidas. En aquel 1 de agosto, en la cocina hubo una explosión que provocó un gigantesco incendio. Según informes policiales, los guardias de seguridad cerraron las puertas del recinto para evitar que las personas, que colmaban el centro comercial, escaparan con bienes que no hubieran pagado, gracias a esto se debió el elevado número de fallecidos.
Las investigaciones sobre el incendio de éste domingo 15 de octubre aún no lograron confirmar las causas del siniestro. Se habla de cortocircuito y hasta de posible manos que lo provocaron premeditadamente. Lo cierto es que se mantiene la inseguridad en los pustos comerciales públicos, con lo que se mantiene el riesgo tal como sucedió en Ycua Bolaños, donde fallecieron unas 400 personas y hubo alrededor de 500 heridos.

 

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