Unos hablan. Otros callan. Las voces son bajas. Aparentemente no hay mucho ruido, pero hay mucho zumbido.... Lo concreto es que la sociedad cultural nacional está dividida sobre la dirección de El Cabildo, que preside Margarita Morselli. ¿Qué hay detrás de todo?


 

Aunque hay un grupo que critica, parece que hay una mayoría que tiene la misma oposición pero que no quiere exponerse al debate público. El otro sector tampoco se ánima a poner la mano en el fuego por la administración actual, que es defendida por la propia Morselli. ¿Qué hay tanto qué aclarar y qué hay tanto por silenciar?.
La senadora Esperanza Martínez, de Frente Guasú, admite que recibió varias denuncias sobre la gestión actual. Sin embargo, hasta ahora no se sabe una posición de los legisladores de ese grupo político ni el criterio que posee la mesa de presidentes que conforman dicho sector izquierda.

La dirección de El Cabildo depende del titular del Congreso, Fernando Lugo, quien por ahora -según los críticos- sólo se pasó anotando todas las denuncias. En medio de todo ese ruido bajo no se conoce alguna acción o interés fiscal por el tema. Al menos, por ahora.
Aunque hay poco espacio en los medios tradicionales, en las redes sociales hay un dime y direte sobre el tema. Desde la jubilación de Morselli, el costo del Bicentenario, otras compras, la página de la Asociación Cultural Comunero y hasta informaciones en sitios sociales via ggogle.
Lo cierto es que la comunidad cultural paraguaya está dividida. Tal situación es posible que afecte el desarrollo de proyectos, de potenciar la marca Paraguay y de apuntalar el ánimo de quienes gozan de ayudar al arte y la cultura. Sólo queda preguntar ¿hasta cuándo irá esa división silenciosa, y peligrosa, y cómo se habrá de recuperar la unidad en pro de El Cabildo?

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