Un recorrido rápido que hizo Ñanduti Digital con la gente por la Capital encontró a una mayoría ciudadana que no cree mucho en las promesas electorales que -de nuevo- se escuchan de cara al 2018.


Más de la mitad de los consultados poco o nada confía en los discursos que recibe en los actos partidarios y por los medios de prensa. Un mínimo porcentaje cree que hay excepciones. Por encima de éste último argumento es bueno que la clase política entienda que se juega el recupero de la credibilidad en las próximas elecciones.

Más uno de los consultados apuntó que quién más quien menos se presenta con sus paquetes de promesas. Otros destacan que quién más quién menos se presenta presuntamente con sus mejores valores. ¡Está bien que así sea!. Lo que no comparte la gente es que el espacio electoral sea, otra vez usado, para seguir engañando a los electores.

Tiene razón ese porcentaje de ciudadanía que se queja de la calidad de la democracia paraguaya. Es que desde la caída de la dictadura hay un crecimiento de la libertad política, con baja calidad por supuesto, y escasa atención a los sectores más vulnerables.

Otro dato llamativo es ese grupo que destacó que la ineficiencia, la mediocridad y la corrupción no es una cuestión de color. Así las cosas, valga este pequeño espacio de consulta, ta vez sin valor científico, para reflexionar sobre la necesidad de mejorar la calidad de la democracia, que como bien dicen los entrevistados se inicia con el cumplimiento de las promesas electorales.

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