Las epidemias de influenza causan hasta cinco millones de casos de enfermedad grave y hasta 500.000 muertes en todo el mundo. En las Américas, se estima que cada año mueren entre 40.000 y 160.000 personas como consecuencia de dicha enfermedad, en su mayoría, personas mayores de 65 años.


La región de las Américas lidera la vacunación de embarazadas contra la influenza, un problema de salud pública que puede ser causa de enfermedad grave, complicaciones y hospitalizaciones en las futuras mamás, así como en los recién nacidos, y en otras poblaciones de alto riesgo. Según datos de Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.

En total, 32 de 52 países y territorios de la región, que concentran a la mayoría de las mujeres, protegen a las embarazadas de la gripe, una infección vírica aguda que se transmite fácilmente de una persona a otra.

“La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y sus consecuencias graves tanto en embarazadas, en el feto, como en el recién nacido”, afirmó Cuauhtémoc Ruiz, jefe de la Unidad de Inmunización Integral de la Familia de la Organización Panamericana de la Salud, oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud. “Las vacunas contra la influenza son seguras y eficaces, y se vienen utilizando desde hace más de 70 años”, remarcó.

Las embarazadas están particularmente expuestas a sufrir complicaciones por influenza, porque el embarazo implica cambios fisiológicos en los sistemas cardiopulmonar e inmunitario. Cuanto mayor la edad de la mujer embarazada, más alto es el riesgo de enfermedad grave y hospitalización por infección por influenza. Mujeres con otras enfermedades tienen mayor probabilidad de necesitar cuidados intensivos.

Asimismo, la influenza en las embarazadas puede causar muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer o que el bebé nazca pequeño para su edad gestacional.

La vacunación durante el embarazo protege al feto a través de la transmisión de madre a hijo de elevadas concentraciones de anticuerpos. Diversos estudios muestran que el riesgo de mortalidad en el primer año de vida es casi el doble en los niños nacidos de madres que padecieron influenza durante el embarazo que en los nacidos de madres que no la padecieron.
La OMS recomienda la vacunación anual en las mujeres embarazadas en cualquier etapa del embarazo. Además, recomienda vacunar contra influenza al resto de las poblaciones en mayor riesgo: niños de 6 meses a 5 años, los adultos mayores, los pacientes con determinadas enfermedades, como VIH/sida, asma, neumopatías crónicas o cardiopatías crónicas, los profesionales sanitarios.

En 2015, 40 de los 52 países y territorios de la región tenían políticas vigentes de vacunación contra la influenza. El primer país del continente en introducir la vacuna fue los Estados Unidos en la década de los 40, seguido por Canadá y Bermuda en los 70; Chile en el 75 y el resto a partir de los 90. En 2004, eran solo tres los que vacunaban a las embarazadas, en 2008, 7 y en 2010, 17.

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