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Eduardo Figueredo trazó un perfil del propietario de la empresa a nombre de la que está la camioneta acribillada esta tarde por sicarios en el Barrio Manorá. Dijo que Clemencio 'Gringo' González permanece prófugo de la justicia desde hace dos años y es buscado por el robo de 252 kilos de cocaína de la Jefatura de Policía de Pedro Juan Caballero.


El diario ABC Color publicó en 2015 una nota donde resume el “prolífico prontuario” de ‘Gringo’.

Clemencio González Giménez nació el 23 de noviembre de 1959 en Horqueta, departamento de Concepción, aunque vivió casi toda su vida en Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay, donde adquirió su apodo de “Gringo”.

Según fuentes antidrogas, logró sobrevivir a muchos de sus “colegas” en la frontera, como los ya desaparecidos poderosos capomafiosos de la época Dionisio “Nito” Vázquez, los hermanos González y los hermanos “Metralla”.

Conforme a los datos obtenidos, opera en el narcotráfico desde hace décadas, aunque mantuvo un perfil bajo y casi no se le conoce de vida social. Siempre trató de mantenerse al margen de la sangrienta guerra entre narcos, que derivó en centenares de ejecuciones en la última parte del siglo pasado.

Aparentemente, mantuvo su “trono” gracias a la “bendición” del “rey” del hampa fronterizo, el “todopoderoso padrino” Fahd Jamil Georges, quien lo inició en el multimillonario negocio de las drogas.

Es también sindicado, hasta ahora, como un cercano colaborador del narcotraficante más poderoso de la región, Luiz Fernando da Costa, más conocido como Fernandinho Beira Mar.

Supuestamente, junto a Néstor Báez Alvarenga cuidan los intereses de Beira Mar en el Paraguay, lo que, a su vez, le deja holgadas “comisiones”.

“Un sujeto frío y violento”, dijo un policía antidrogas al referirse a “Gringo” González.

Escurridizo

Pese a los nexos casi irrefutables con el narcotráfico, Clemencio González Giménez nunca pudo ser condenado, gracias a sus contactos en la Policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial.

Por ejemplo, el 27 de enero del 2004, “Gringo” y una decena de capangas secuestraron de su casa y luego mataron a Amado Felicio Martínez, quien días antes había protagonizado un accidente en el que perdió la vida Félix González, hermano del jefe narco ahora buscado.

Por el caso, “Gringo” fue arrestado y después beneficiado con prisión domiciliaria, medida que se comprobó violó repetidamente, aunque igualmente nunca pagó por el homicidio.

El 8 de febrero del 2010, la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) confiscó 500 kilos de cocaína de la estancia “8 de Diciembre”, ubicada a 80 kilómetros de Pedro Juan Caballero y perteneciente a “Gringo” González. La incautación ocurrió tras un tiroteo en el que murieron tres narcos al servicio de “Gringo”. El jefe narco logró escapar aquella vez en compañía de su hijo no reconocido, Édgar Ramón López, con quien justamente “Gringo” retiró de la Jefatura de Policía de Amambay en la madrugada del 17 de enero pasado los 252 kilos de cocaína que le fueron devueltos por tres policías del Grupo Especial de Operaciones (GEO), ahora arrestados e imputados en Asunción.

Apoyo político

Siempre según los informes recabados, Clemencio González Giménez nunca pudo ser enjuiciado debido al apoyo político con el que cuenta en Amambay.

Supuestamente, financió la campaña de varios políticos que actualmente ocupan importantes cargos locales, departamentales e incluso nacionales.

El equipo de investigación del caso ya maneja la nómina de los protectores políticos de “Gringo” González, entre quienes figuraría incluso el mismo gobernador de Amambay, el liberal Pedro González.

Concejales imputados

Precisamente, dos de los supuestos integrantes del esquema de apoyo político de la red de “Gringo” fueron imputados ayer por el caso de la incautación y posterior desaparición de los 252 kilos de cocaína.

Se trata de los concejales departamentales César Augusto Quevedo Isnardi (PLRA) y José María Bogado Martínez (ANR), procesados por el fiscal Samuel Valdez por asociación criminal y resistencia.

Es por intentar evitar que la Policía los verificara cuando supuestamente acababan de recoger la carga de droga ahora desaparecida, luego de que fuera arrojada desde una avioneta.