Este Paraguay violento no es la Nación deseada. Ante una inseguridad que agobia queda mirar con atención para ver cómo se recupera la seguridad. ¿Será por medio de una política de Estado? De ser así, debe ser con los actuales políticos de todos los colores. Así las cosas, parece, que no hay mucha garantía. Ante esa duda creo que una prensa que cumpla su rol está llamada a colaborar para recuperar la institucionalidad de la República.


Ignacio Martínez/ Opinión

Los nuevos crímenes y las presencia, firme, de las organizaciones delictivas escandalizan a la opinión pública y meten zozobra y miedo a la población. Lo peor es que el Estado, en su conjunto, no reacciona para frenar a los delincuentes de toda laya. Aunque se leen comunicados de aquí y allá de los grupos partidarios sobre la violencia, lo concreto es que la fragilidad de las instituciones incluyen también a los partidos políticos, que en suma son hoy parte de la devaluada democracia.

¿Por qué no actúan los fiscales? ¿Por qué no son investigados los sospechosos? ¿Por qué se da tanta libertad a quienes gozan de enormes prontuarios? ¿Por qué no castiga el Poder Judicial? Aunque las preguntas suenen duras, finalmente, cabe insistir: ¿Porque existe esa alevosa complicidad de parte de las instituciones del Estado con la delincuencia organizada?.
Es inconcebible, realmente inadmisible, que después de todo lo que se dice, se escucha, se especula, se agregan hasta con indicios claros los poderes del Estado sigan sin ganas y ni ánimo para investigar y poner entre rejas a los delincuentes. Hasta se dibuja una paradoja, pues quienes actúan fuera del marco legal hasta parece tienen más protección de los tres poderes del Estado. ¿O no?. Encima, las estadísticas son contundentes: Poca gente, o nadie, es penada en ésta tierra guaraní.
Aunque soy parte interesada apunto que hay una institución que aún puede hacer mucho por el Paraguay, es la prensa. Con el riesgo de caer pedante, y de recibir otras calificaciones, creo que los medios de comunicación, entre sus errores y aciertos, pueden ayudar a recuperar esa convivencia pacífica tan paraguaya. ¿Si decimos que no hay política de Estado, escasa confianza en los políticos y nula credibilidad en la Justicia, qué más queda?. Yo digo, la prensa.

Confío en que los periodistas y los medios sabrán ser luz para ayudar a éste actual Paraguay necesitado. Para eso se precisan de medios de prensa con coraje; con una cierta autonomía, y de periodistas que buscan la información y que no sean la nota, y que ambos, como parte de la prensa en su integridad, entiendan el valor de la paz. Esas condiciones sobreviven aún en buena parte de la prensa y en los periodistas.