No hay una sin dos, sin tres y cuatro. Esa es la historia del inglés Lewis Hamilton. Con su Mercedes se proclamó campeón mundial de Fórmula Uno, por cuarta vez, al acabar noveno el Gran Premio de México, que ganó el holandés Max Verstappen (Red Bull).


A Hamilton le bastaba ser quinto; o acabar noveno, siempre y cuando el alemán -al que no le valía un tercer puesto en ningún caso- no ganase una carrera en la que ambos se tocaron en la primera vuelta, pararon a reparar los desperfectos de sus monoplazas; y descendieron hasta los puestos traseros de parrilla, desde donde afrontaron el resto de la prueba.

Vettel remontó hasta el cuarto, acabó la carrera por detrás de los finlandeses Valtteri Bottas (Mercedes) -segundo este domingo- y Kimi Raikkonen (su compañero en Ferrari); y el inglés festejó su cuarto título mundial, después de los de 2008 (con McLaren) y los de 2014 y 2015, con su actual escudería. A falta de dos carreras para la conclusión del campeonato, el Gran Premio de Brasil y el de Abu Dabi.
El francés Esteban Ocon (Force India) fue quinto en una prueba en la que el doble campeón mundial español Fernando Alonso (McLaren-Honda) fue décimo -justo detrás de Hamilton- y su compatriota Carlos Sainz (Renault) abandonó, a falta de doce vueltas para el final de la carrera disputada en el Autódromo Hermanos Rodríguez de Ciudad de México.