Muchas personas lo hacen. Otras también, pero no admiten. Luego están los friolentos. Sin embargo, hay beneficios en el hecho de dormir desnudo. Como porcentaje, se dice que una de cada tres personas reconoce dormir habitualmente sin nada.


 

Para conocer les decimos desde Ñanduti Digital que la evidencia científica afirma que las personas que duermen desnudas se despiertan a una vida más sana y feliz. Son soñadores más lúcidos y consiguen la mayor cantidad de sueño que aquellos que duermen en pijama o con cualquier otra prenda, lo que a su vez conduce a una mayor cantidad de descansos y beneficios para la salud que ocurren durante el tiempo que pasamos en el país de los sueños.

Si lo crees o no es otro datalle. Sin embargo, a un nivel más práctico, aquellas personas que duermen desnudas saben cómo regular mejor su temperatura corporal. Vivimos en un mundo antinatural de aire acondicionado y calor artificial mediante estufas o calefacción; aquellos que duermen desnudos, lo hacen en el estado más reparador.
De hecho, de acuerdo a varios estudios, la temperatura corporal es un factor importante para las personas con insomnio. En un experimento realizado por investigadores holandeses, las personas con temperaturas corporales ligeramente más frías duermen mejor durante toda la noche, despertándose menos que las que tienen temperaturas corporales más altas incluso aunque la diferencia sea de apenas 1ºC.

Despertarse en el ‘lado equivocado de la cama’ no se debe a la posición que cojamos al dormir durante toda la noche, sino a los patrones de sueño. Aquellos que nunca alcanzan ese nivel profundo de sueño inconsciente, conocido como sueño REM, se sentirán mental y físicamente peor que aquellos que duermen como bebés, se leen en varios medios de salud e información general.
Por encima de dormir desnudo o no, de acuerdo con la National Sleep Foundation, solo pasamos el 25% de nuestro tiempo en sueño REM (y eso que es la fase más importante del sueño). Ocurre cada 90 minutos, comenzando después de los primeros 90 minutos tras conciliar el sueño. Caemos en ciclos REM por más tiempo durante toda la noche a medida que nos adentramos más profundamente en el sueño. Hasta que finalmente nos despertamos.