La ley es la ley en los Estados Unidos. No se salva ni el Presidente. El exjefe de la campaña electoral de Donald Trump, y otros dos asesores fueron imputados en el marco de las investigaciones sobre la presunta colusión con Rusia durante la carrera presidencial de 2016. El Gobierno ruso niega las acusaciones.


 
Amplia difusión en los medios de prensa tuvo la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre si hubo injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos y que afecta a dos asesores de la campaña de Trump, acusados de “conspiración”, y a un tercero que mintió sobre sus contactos con individuos conectados con Moscú.
La presentación de cargos contra Paul Manafort, exjefe de campaña del ahora mandatario, y su exsocio Rick Gates, y el acuerdo de culpabilidad alcanzado con el FBI por el exasesor George Papadopoulos, por mentir sobre sus contactos con personas con vínculos con el Gobierno ruso, son una firme evidencia de los avances en la investigación de Mueller.
La acusación contra Papadopoulos es la más fuerte evidencia de posible colusión entre Rusia y la campaña de Trump para favorecer su elección. Los 12 cargos contra Manafort y Gates, aprobados por un gran jurado federal en Washington, son los primeros dentro de la investigación.
En su cuenta de Twitter, Trump aseguró que los cargos contra su exjefe de campaña se refieren “a años atrás”, al rechazar de nuevo estar involucrado en “ninguna conspiración” con Rusia. En el tuit también reclamó “¿por qué no se centra en la corrupta Hillary y los demócratas?”.