Mucho se habló. El debate va a seguir. No creo que el tema sea el monto de lo recaudado. Ni qué pase por las figuras de la prensa. Siento que la atención tiene que centrarse en la desidia que toma a parte de la ciudadanía. Estoy hablando de Teletón y la discusión generada a partir de no alcanzar éste año el monto fijado para el presupuesto 2018.


 

 

Por Ignacio Martínez
Los estudios de mercado coinciden que la gente está perdiendo interés en algunas cosas y confianza en otras. Me parece que éste punto sí merece atención. Esa suerte de abulia, sí es que hay, no sólo se produjo con relación a una entidad altruista como Teletón, también con buena parte de las instituciones públicas y con áreas del sector privado. Ante dicha presunción cabe preguntar ¿por qué pasa eso?. Sí queremos una cierta cercanía a lo que pasa, entonces, necesariamente, debemos estar sujetos también a ser analizados.

Teletón, como institución, no tiene culpa alguna. Empero, es sano aprovechar el momento para reconocer que la gente comenzó a descreer, en casi en todo. Acá debemos vernos como parte de la problemática y como parte de la solución. Basta con mirar los números últimos de Latinobarómetro para entender el sentir de la gente. En dicha consulta, los tres poderes del Estado están aplazados. Otras organizaciones internacionales indican que la democracia está devaluada y los partidos políticos, ni qué decir, no tienen credibilidad.

Es posible que lo citado arriba no sea novedad. Lo que sí es nuevo, básicamente, es que también la prensa comenzó a caer en su porcentaje de confianza. ¡Duele hablar de eso, pero hay que leer el contexto!. Aclaro, inmediatamente, que no deseo el apuro de aquellos que pretenderán unir éste punto con el desarrollo de Teletón. Lo que busco es instalar una visión, que sabemos y que cuesta asumir, en que la sociedad inició un proceso irreversible en que, cada vez más, será bien rigurosa en su apreciación personal y general.

A lo dicho debe agregarse el fenómeno de las redes sociales. La gente hoy se comunica, y principalmente comunica, sin tener, como antes, en primer lugar lo que diga la prensa tradicional y los periodistas. La persona es independiente: asume y crea sus propios contenidos. Sólo como ejemplo, y para reforzar el debate, debemos tener en cuenta que todos los canales trasmitieron más de 24 horas, de forma corrida, a favor de una causa bien nacional. Más que el rating es bueno entender que en las redes sociales, la gente opinaba, sin buena información o no, sobre lo que pasaban los medios visuales.

Concluyo diciendo que hay un creciente porcentaje de tedio, desinterés, indiferencia, pasividad, apatía y desidia de la gente. Todo eso porque la misma democracia sigue en deuda, los partidos no generan resultados, los poderes del Estado se mantienen en lo mismo y donde ya la misma prensa está en observación. Debemos comprender que la ciudadanía vive el Siglo XXI, la era de la comunicación y la tecnología, tratando de ganar un espacio que, legítimamente, le corresponde en democracia y que comenzó a expresarse, con errores o no, en uso de su genuina libertad de expresión.

Ignacio Martínez
Periodista, consultor y exdirector de medios