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El músico explicó que después de tres años de investigación descubrió que la melodía que hoy utilizamos perteneció originalmente a la República Oriental del Uruguay.


“En el Uruguay tenían una copia pero no me querían dar. Me enteré había otra en en EEUU y me envió una diplomática” dijo Barrios refiriéndose a su investigación.

Sobre cómo llegó la melodía al Paraguay, explicó:

“Hay muchos factores que investigar de este obsequio de Acuña de Figueroa que pudo ser  un Caballo de Troya. Don Carlos en su gobierno solo guardó el poema pero no aceptó la música”.

Agregó que los uruguayos “dejaron de utilizar ese himno dos años después de que Acuña  se lo entregaran a los emisarios paraguayos, Bernardo de Jovellanos  y Atanasio González. Recién durante la presidencia de Jovellanos (hijo) se comenzó a cantar”.

Siguiendo con su investigación, mencionó:

“Casualmente fui a mirar la partitura Max Boetthener y encuentro totalmente tachado el nombre del compositor, pero yo me doy cuenta en el giro que tiene el nombre de Cazal y cierro el circulo” finalizó.