¡Son dos economías gruesas, pesadas! Hablamos de las empresas chinas y de Estados Unidos. Ambas firmaron en Pekín una veintena de acuerdos comerciales por valor de 9.000 millones de dólares. Eso fue una de las decisiones dentro de la visita del presidente Donald Trump China Continental.


 
El viceprimer ministro chino Wang Yang calificó los acuerdos de “calentamiento” antes de la cumbre sino-estadounidense, en la que Trump y su homólogo chino Xi Jinping presidirán la firma de contratos en sectores del gas o de la soja. Los acuerdos se firmaron en presencia del secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, en el marco solemne del Gran Salón del Pueblo, en la plaza de Tiananmen.

“Responder al desequilibrio del comercio con China está en el centro de las conversaciones entre el presidente Trump y el presidente Xi”, declaró Ross. “Lograr un trato equitativo y recíproco para las empresas es un objetivo común”, aseguró.

Con la cuestión del programa nuclear de Corea del Norte, las relaciones comerciales deberían ser el mayor tema abordado en la primera visita en China de Trump, que durante la campaña electoral acusó a Pekín de haber “robado” millones de empleos a Estados Unidos.

En medio de ese acuerdo debe decirse que el déficit comercial estadounidense respeto a China no da señales de reducirse un año después de la elección de Trump. La administración de aduanas china publicaba que el excedente comercial con Estados Unidos en los 10 primeros meses del año alcanzó los 223.000 millones de dólares, un 8% más respecto al mismo periodo del 2016.