Hay posturas encontradas sobre el dinero prestado por el Estado. El oficialismo lo defiende. Para la oposición es peligroso. Sin embargo, el debate sobre el mismo no tiene la jerarquía que merece por su impacto en la calidad de vida. Es razonable, sin fanatismo, conversar con madurez sobre la deuda interna, la cuenta externa y el nivel de rendimiento que tienen los recursos prestados para A, B o C actividad pública.


 

Por Ignacio Martínez
En medio de esa escena de poco valor, de bajo contenido y dañino para el Paraguay; hablamos del actual tiempo electoral, no se instala esa sana discusión sobre la finanza pública. En éstos días sí se escuchó que para el período 2018 se prevén nuevas emisiones de bonos por 600 millones de dólares. Al menos es lo está por ahora en el borrador.
Aunque pueda molestar a muchos, el contenido electoral no favorece para dibujar una foto de lo que pasará con la finanza pública en el quinquenio 2018/2023. Sólo con mencionar que el presupuesto actual es del año pasado y que está ahora en agenda la posibilidad de sacar o no al Ejecutivo su derecho al veto al plan de gastos, describe el nivel de seriedad que dan al tema. Mirando con cierto pesimismo, hasta se puede decir que todo el ruido es más bien un libreto para tapar o desviar la atención sobre la deuda pública.
Éste Gobierno en su discurso dícese austero, pero no repara mucho para tirar papeles que compremeten al Estado, con tal de juntar dinero. ¡Éste es justamente el foco!. Pues unos dicen que el Estado debe, necesariamente, endeudarse para avanzar en las obras públicas. Otros asumen que eso es una excusa, pues al final se gasta más de lo que se produce como ingreso y que los bonos son también para pagar intereses de otras deudas. ¿Qué dicen los economistas y expertos en finanzas de los partidos políticos? ¿Hablan como profesionales o cómo parte nomás ya de meros proyectos electorales?.
Los estudiosos afirman que la saludable administración y la buena gerencia de una Nación se perciben por el equilibrio de la deuda externa e interna. Esta columna de opinión sólo intenta dejar una suerte de advertencia que una cierta dejadez de parte de quienes mañana dirigirán la Nación sobre el aspecto financiero del Estado puede representar un peligro para la salud pública y el derecho de la mayoría de la población a una mejor vida.

Ignacio Martínez
Periodista, consultor y exdirector de medios