Puntales del kirchnerismo acabaron en prisión por causas en las que la sociedad siempre sospechó de su culpabilidad, pero la Justicia aún no determinó si son responsables. Argentina debate si se politizó la Justicia o se judicializó la política.


Los caminos de la Justicia y la política en Argentina están cruzados en un punto de intersección llamado corrupción. Tras el arresto de tres puntales de los gobiernos kirchneristas, los argentinos debaten si se politizó la Justicia o si se judicializó la política. Sus causas acumularon años en la Justicia y ahora se han activado con inédita rapidez.

Amado Boudou, quien fuera vicepresidente del último periodo presidencial de Cristina Fernández de Kirchner (2011-2015) y Julio de Vido, el todopoderoso ministro del área energética y de obras públicas de todo el periodo kirchnerista (2003-2015), está en prisión por diversas acusaciones de corrupción. Las órdenes judiciales para impulsar las prisiones preventivas de ambos, así como la del exsubsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta responden al peligro del entorpecimiento de las causas.