¡Un grande! Un día como hoy, 14 de noviembre de 1988, fallecía "Rubito" Larramendia, cuyo verdadero nombre era Agustín Larramendia. Fue cantante y compositor, autor de diversas obras de música paraguaya. Su voz de tenor fue muy apreciada y está registrada en diversas grabaciones.


Provenía de una familia de músicos y desde niño se inició en el canto con sus hermanos. Comenzó su aprendizaje con Santiago Cortesi, primero, y con Luis Cañete después. Al radicarse en Buenos Aires siguió estudiando con Juan Escobar y Francisco Alvarenga, describe Wikipedia.
También recibió lecciones de canto de la soprano paraguaya Ester Acuña Falcón. Durante la Guerra del Chaco fue uno de quienes concurría a alentar a los combatientes con música paraguaya y en tal carácter formó parte del Conjunto Guaraní que dirigía Julián Rejala.

Finalizada la guerra se radicó en la Argentina al igual que otros artistas de su país. Rubito Larramendia actuó con José Asunción Flores, grabando en 1939 con la conocida Orquesta Ortiz Guerrero, formando con Cristóbal Cáceres el dúo Larramendia-Cáceres. Este dúo grabó, entre otras canciones, Che lucero aguaiy, Rosa, Che yboty mombyry, Purahey ndeve guara y Winero sapucai, oñondive mi. Por esa época también grabó junto a aquella orquesta en dúo con Agustín Barboza.
Alrededor de 1944, Rubito Larramendia formó su primer conjunto con sus hermanos menores Luciano (Chulo) y Generoso (Chirole), su primo Santiago Cortesi – arpista y autor de la muy conocida polka “Isla Sacä”- y los guitarristas Castro Chamorro y Noguera Ávalos, con Jorge Porfirio en el bombo. Este conjunto brilló durante 25 años con actuaciones en Buenos Aires, Mar del Plata y en muchos festivales folclóricos del país.
En 1959, Rubito Larramendia recibió en el Teatro Astral de Buenos Aires el homenaje de sus colegas, ocasión en que actuaron, entre otros, Herminio Giménez, Ignacio Alderete, Demetrio Ortiz, Alberto de Luque, Emigdio Ayala Báez, Teófilo Escobar y Martín Leguizamón. Después del cierre musical a cargo del conjunto, que por entonces ya se llamaba “Los hermanos Larramendia”, se representó la obra El grito del pueblo, de Generoso Larramendia inspirada en Tetaguá sapucai.
Entre las grabaciones de los Larramendia y de Rubito Larramendia se destacan Yo sé que vendrás, Esperanza blanca, Michi ray mí y Brisa suave, todas con música de Rubito, Bajo el reino de las estrellas de su hermano Generoso, Tardes asunceñas de Néstor Romero Valdovinos y Teófilo Noguera Ávalos, Oración a mi amada de Emigio Ayala Báez y Tu canción madre.

Ignacio Martínez
Periodista, consultor y exdirector de medios