¡Unidos! Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron el mayor ejercicio aérea conjunto, que Pyongyang calificó de “provocación total”, unos días después del lanzamiento de un potente misil norcoreano. El ejercicio de cinco días de duración Vigilant Ace involucra a más de 230 aviones, incluyendo cazas furtivos F-22 Raptor, y movilizará a decenas de miles de tropas.


Rodong del partido único en el poder en Corea del Norte denunció estas maniobras. “Es una provocación abierta, a todos los niveles, contra Corea del Norte, que podría desembocar en una guerra nuclear en cualquier momento”, señaló el rotativo en su editorial. “Los belicistas estadounidenses y su marioneta surcoreana harían bien en recordar que su ejercicio militar dirigido contra Corea del Norte será tan estúpido como un acto que precipite su autodestrucción”, agregó.

El ministerio norcoreano de Relaciones Exteriores acusó el sábado a la administración de Donald Trump de “querer la guerra nuclear a cualquier precio” con este simulacro aéreo. El ejercicio anual se produce cinco días después de que el régimen norcoreano probara un misil balístico intercontinental (ICBM) presuntamente capaz de alcanzar Estados Unidos.
En medio de las tensiones, Lindsey Graham, un influyente senador republicano, agitó el fantasma de una guerra preventiva. “Si hay un ensayo nuclear subterráneo, será necesario prepararse para una respuesta muy seria de Estados Unidos”, advirtió el congresista republicano en la cadena CBS.

Las palabras de Graham hicieron eco de las declaraciones de la víspera pronunciadas por el asesor de seguridad nacional de Donald Trump, el general HR McMaster, quien declaró durante un coloquio sobre defensa que la probabilidad de una guerra con Corea del Norte “aumenta cada día”. El aislado y empobrecido régimen ha encadenado seis pruebas nucleares desde 2006, la última de ella lanzado en septiembre.
Corea del Norte había lanzado un nuevo tipo de misil Hwasong 15 capaz de transportar “una ojiva pesada extragrande” que puede alcanzar todo el territorio continental estadounidense. Según el líder norcoreano, Kim Jong-Un, con este ensayo el país alcanzó el objetivo de convertirse en un Estado nuclear de pleno derecho. Si bien los expertos estimaron que la última prueba mostraba el avance de Pyongyang en tecnología militar, también señalaron que era muy probable que para el ensayo se usó una ojiva ligera y que con una cabeza nuclear más pesada el misil tendría dificultades para llegar muy lejos.
Los analistas también mostraron su escepticismo con respecto a la capacidad de Corea del Norte de preservar la supervivencia de las ojivas en su reingreso a la atmósfera. El programa militar, que le ha significado muchas condenas internacionales a Pyongyang, ha avanzado desde la llegada al poder de Kim Jong-Un en 2011.

Ignacio Martínez
Periodista, consultor y exdirector de medios