Aunque se oculta, no se asume públicamente, son insistentes las versiones de las discrepancias entre militares y policías dentro de la Fuerza de Tarea Conjunta. Ese hecho beneficia al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y a todo tráfico que opera bajo su nombre en la zona Norte.


No es la primera vez que se habla del la división entre uniformados. Obvio, todo es de manera oficiosa, por debajo de la mesa. Esta vez la diferencia sería la divulgación de panfleto con ubicación del cuerpo de Abrahán Fehr.

El colono fue secuestrado en Manitoba el 8 de agosto del 2015 y encontrado sin vida el pasado jueves luego de que la organización criminal dejó un panfleto con la ubicación del cadáver.

La operatividad de la FTC está al mando de los militares, y lo encabeza el coronel Héctor Grau, mientras que las unidades de inteligencia están a cargo del comisario Francisco Resquín y del comisario Gilberto Fleitas, jefe del Departamento Antisecuestros de la Policía.

Hoy algunos uniformados sostienen que se sabía la información de la muerte del colono, pero no comunicaron a la familia; al contrario, seguían diciéndoles que según Inteligencia el mismo seguía con vida. Ahora, entre policías y militares se acusan de la filtración del lugar de Fehr a la prensa, según versiones que propalan los mismos uniformados.