Los vecinos de los Bañados de Asunción, barrios a las orillas del río Paraguay, siguen hoy luchando contra el agua que ha inundado desde el sábado sus viviendas por la crecida del caudal que obligó a evacuar las zonas a más de un millar de familias.


Más de 5.000 personas han abandonado sus hogares y alojadas en predios públicos y militares en los que se han construido refugios precarios de maderas y chapas para su instalación, según la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).

Vecinos del céntrico barrio de La Chacarita, aledaño a la bahía de Asunción y al edificio del Congreso, cargaban desde esta mañana los pocos enseres y mobiliarios que han quedado secos y útiles después de que el agua entrara en sus casas desde el fin de semana.

Algunos todavía pudieron rescatar neveras y colchones en buen estado y los trasladan a cuestas mientras caminan con el agua por las rodillas.

crecida
La ANDE realizando cortes y retiro de conexiones directas en zonas afectadas por las inundaciones.

Los vecinos, que en diciembre de 2015 sufrieron la peor inundación en años y que desplazó a unas 100.000 personas de esas zonas, tiraban de paciencia en esas calles anegadas y sentados sobre cajas de madera o sobre puentes improvisados con listones de madera.

Todos tratando de salvar por su cuenta lo poco que les ha quedado mientras que esperan la ayuda del Gobierno o la Municipalidad capitalina.

La misión es rescatar cuanto sea posible antes de que el nivel del agua siga subiendo e inunde toda la parte baja del barrio, ya que el río aumentó su altura más de un metro en los últimos 10 días, según los datos de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil, y está previsto que mantenga la tendencia por unos días.

En la plaza frente al Congreso, que se ubica en la parte alta del barrio, varios cientos de familias ya han sido reubicadas en precarias casas de madera y chapas metálicas.

SEN
La SEN brindando asistencia a los damnificados.

Sin embargo, los que todavía quedan en la parte baja de La Chacarita aseguraron que se afanan en vaciar las casas que todavía no se vieron afectadas y recolectar sus pertenencias ante la previsión de que la subida del agua continúe.

Quien no carga maderas, ayuda con los muebles, y el que aún puede acceder a su vivienda, llena cajas y bolsas de plástico con ropa y enseres.

Aunque muchos de ellos no tuvieron tiempo para el rescate de bienes cuando el agua subió repentinamente, tras la fuerte tormenta del sábado a la noche, hoy buscan entre colchones mojados y maderas flotando algo que rescatar de sus casas inundadas.

Entre todos los afectados se repetían las críticas a las autoridades nacionales y municipales y la sensación de abandono en la que dicen encontrarse ante la ausencia de cuerpos de emergencia que les ayuden con la situación.

Algunos pudieron salir a tiempo del barrio e instalarse en la plaza junto al Congreso, que se ha convertido en una suerte de barrio de chamizos de madera, chapas y plásticos en los que reubicar neveras, lavadoras y colchones que fueron rescatados a tiempo.

Los materiales de construcción también van y vienen de la parte baja a la alta como elementos necesarios para la construcción de estos barrios precarios y temporales que emanan sin cesar desde hace unos días en plazas y aceras a la espera de que el agua vuelva a bajar.

Mientras unos amueblan con lo poco que tienen en estos refugios, otros se dedican a levantar nuevas edificaciones a golpe de martillo ante las previsiones de lluvias para toda la semana.

En la zona del Bañado Sur o del barrio de Tacumbú, la situación es aún peor y centenares de familias ya han visto al agua engullir buena parte de su barrio, por lo que la necesidad se hace imperiosa ante la previsión de que la crecida del río Paraguay siga aumentando.

En diciembre de 2015, las inundaciones en Asunción, asociadas al fenómeno climático de El Niño, obligaron a cerca de 100.000 personas a abandonar sus hogares y trasladarse a precarias casetas de madera construidas en refugios ubicados en espacios públicos. EFE

data
Diciembre de 2015, las inundaciones en Asunción