Después de pasar uno de sus peores visitas en Chile, Francisco llegó a Perú para realizar una visita de tres días en la que se prevé abogará por la protección del medio ambiente y los pueblos originarios, en la segunda y última etapa de una gira iniciada el lunes en Chile. Fue recibido por el presidente Pedro Pablo Kuczynski y su esposa, la estadounidense Nancy Lange.


Un par de niños le entregó luego un ramo de flores y fue saludado por tres obispos, entre ellos el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima. Francisco y Kuczynski caminaron sonrientes por la alfombra roja conversando animadamente, mientras una banda militar interpretaba marchas.

La visita del papa permite a Kuczynski olvidar, temporalmente, los conflictos políticos que lo tuvieron al borde de ser destuido en diciembre y la polémica por el indulto que concedió al expresidente Alberto Fujimori. Francisco viajará hoy viernes a Puerto Maldonado, en la Amazonía, donde tendrá un encuentro con pueblos originarios.

El sábado se desplazará a la ciudad norteña de Trujillo, que hace un año sufrió inundaciones causadas por el fenómeno del Niño Costero, que dejaron 162 muertos y casi 300.000 damnificados. El domingo cerrará su visita a Perú con una misa multitudinaria en una base aérea de Lima, después de un encuentro con 5.000 sacerdotes y monjas en la Catedral, donde además honrará las reliquias de cuatro santos peruanos.

Francisco, un seguidor del fútbol, recibirá el domingo al entrenador de Perú, su compatriota Ricardo Gareca, que logró la hazaña de clasificar a la selección peruana al Mundial de Rusia-2018, algo que el seleccionado no conseguía desde España-1982. Una semana antes de la llegada del papa a Lima, el Vaticano intervino al grupo laico peruano Sodalicio de Vida Cristiana, cuyo fundador Luis Fernando Figari y otros tres dirigentes están acusados de abusos sexuales.