Francisco en tierras latinoamericanas no es solo un pontífice, sino también un jesuita como los que se comprometieron a defender a los pueblos originarios en plena colonización.


Otros pontífices habían ya pedido perdón por los “pecados” y las “sombras” de la Iglesia durante el periodo de la colonización de América Latina, pero Francisco, el primer papa latinoamericano, se ha hecho portavoz desde el Vaticano, pero sobre todo en sus visitas a Latinoamérica de la defensa de los pueblos indígenas y de sus reivindicaciones.

Hoy Francisco se hizo eco de todas las amenazas que afligen a los pueblos originarios y denunció con fuerza la explotación de sus tierras y la contaminación de la naturaleza.

La mayoría de los jesuitas, a los que pertenece Jorge Bergoglio, ya desde su llegada en 1549 a las costas de Brasil y sus “misiones” posteriores a Uruguay, Paraguay, Argentina, México y Centroamérica, siempre ratificaron su compromiso con los oprimidos, y en el Nuevo Mundo eran los indígenas.

Como buen jesuita, Bergoglio en su primer viaje a Latinoamérica, en 2015 a Bolivia, Ecuador y Paraguay, dejó claro uno de los puntos de su pontificado: la defensa de los pueblos originarios.

Ante los movimientos populares en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, el papa argentino pidió “humildemente perdón”, “no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

Aunque también recordó a quien “a su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares, incluso hasta el martirio”.

Y en sus viajes no ha dejado de visitar y rendir homenaje a los sacerdotes, jesuitas o no, que protegieron incluso con su vida a los pueblos indígenas, como Fray Bartolomé de las Casas.

En “Paraguay, donde realizó un viaje que en muchas ocasiones fue un auténtico homenaje a la cultura guaraní, Francisco elogió las Reducciones, Las misiones jesuíticas guaraníes, que consideró las “experiencias de evangelización y organización social más interesantes de la historia”,

Pero fue en la región de Chiapas, en su viaje en México en 2015, donde resonó con fuerza la petición de perdón de Francisco a nombre de todos los que han “maltratado y excluido” a estos pueblos.

Condenó “cómo, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad”.

“Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones”,”han sido mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban”.

“¡Qué tristeza!”, exclamó el papa, que también instó a todos “a hacer un examen de conciencia” y a pedir “perdón”.

Entre los muchos gestos, Francisco aprobó el documento oficial para que, aunque ya se hace, se pueda celebrar la liturgia y traducir la Biblia en las lenguas indígenas.

Mientras que hoy entregó a los indígenas de la Amazonía su encíclica “Laudato si”, sobre la protección de la Creación.

Francisco ha instado a los Gobiernos a fomentar la plena participación, a nivel local y nacional, de estas comunidades y que protejan sus culturas.

Y ahora Francisco ha querido organizar un Sínodo de la Amazonía, donde habitan 2.779.478 aborígenes pertenecientes a 390 pueblos autóctonos y aún 137 pueblos “no contactados”.

Son personas que hablan 240 lenguas que pertenecen a 49 ramas lingüísticas, entre las más relevantes desde el punto de vista histórico y cultural, según recoge el portal especializado en información religiosa Il Sismografo (El Sismógrafo). EFE