La ganadería comenzó a sentir los efectos de la crecida en parte de la República. Quienes tienen su parcela de tierra sobre las costas de los ríos Paraguay y Paraná son los que más sienten la suba de las aguas.


 

No sólo el río Paraguay está generando incomodidad. Un ejemplo es lo que pasa en la zona del Ñeembucú. Allí, el río Paraná dejó sin costas a Cerrito, inundó gran parte. La gente precisa el auxilio de las organizaciones del Estado y la mano también del sector privado. Algo similar pasa en Alberdi, por citar el mismo departamento.

 

En el bajo en el Chaco, el río Paraguay sigue haciendo las suyas. Los animales también sufren por las primeras crecidas de la nueva inundación que se da en éste enero de 2018.