“No tengo motivos para renunciar”, respondió el diputado Carlos Portillo. Él se presentó en el Juzgado del juez Julián López para la audiencia de imposición de medidas, en el proceso que se le sigue por supuesto tráfico de influencias, asociación criminal, cohecho pasivo (coima) y soborno. Afirmó que no tiene motivos para renunciar a su banca en el Congreso.


 

La fiscala Liliana Alcaraz solicitó al juez López la imposición del arresto domiciliario para el parlamentario. Sin embargo, la defensa planteó una acción de nulidad del acta de imputación y solicitó que el caso sea trasladado a Ciudad del Este, ya que –según entienden– los supuestos hechos investigados habrían ocurrido en la capital del Alto Paraná; por lo tanto, allá deben ser investigados, de acuerdo al plantamiento de la defensa.

Portillo rechazó, asimismo, que la acción planteada por su defensa sea chicanería. “Si usted le llama chicana a un derecho mío constitucional, eso ya es con mi abogado”, insistió el legislador. Fue imputado el pasado martes 15 de enero por la fiscala Alcaraz, a partir de los audios filtrados desde el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).