A todo o nada. Algo así es la decisión del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, que oficializó al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva como su candidato presidencial para las elecciones de octubre, a pesar de la condena en segunda instancia a doce años y un mes de prisión por corrupción.


“Yo acepto la designación de precandidato del Partido de los Trabajadores (PT)”, aseguró el ex líder sindicalista, de 72 años. El PT reiteró que Lula es su único candidato, pero entre bastidores se intensificaron las discusiones para buscar una alternativa de cara a las presidenciales de octubre. Lula, quien ayer aceptó oficialmente el nombramiento como precandidato, precisó que esa aspiración no puede depender solo de él e instó al partido a seguir luchando ante un hecho indeseado, como su inhabilitación política por parte del Tribunal Superior Electoral o un posible ingreso en prisión.

“Tenemos otros candidatos y van a intentar crear obstáculos. Espero que la candidatura no dependa de Lula. Solo tiene sentido si ustedes son capaces de hacerla, aunque haya un hecho indeseado”, agregó. Lula pidió a sus simpatizantes que sigan en movimiento y exijan al Poder Judicial alguna prueba de un delito que asegura no cometió.

Aclamado por la militancia al grito de “Lula, guerrero del pueblo brasileño” y “Lula, presidente”, el ex mandatario, quien lidera todas las encuestas de intención de voto, defendió una vez más su inocencia y reiteró que no cometió ningún crimen.