Su historia es dura, vivió momentos terribles y muchas veces solo. A veces rodeado de algunos amigos. Eso sí, la familia siempre le cobijó. Lesiones de gravedad marcan su historia en el fútbol. Tal vez por eso, y por mucho más, Óscar Giménez (Chiquito) no ocultó sus lágrimas ante miles y miles de hinchas de Olimpia que gritaron su gol ante el Wanderers.


Es que volvió con todo. Y volvió reemplazando a su ídolo, Roque Santacruz. Durante los años de su recuperación escuchó de todo, eran días de lesiones y reposos. Decían que estaba acabado, hasta que era un hombre todo roto (por las fracturas en la tibia y peroné).

Sin embargo, por su inmensa fortaleza logró debutar en el club de sus amores e hizo el gol de la tranquilidad.