Washington y Seúl se ponen de acuerdo para mantener la presión sobre Pyongyang para que renuncie a su programa nuclear a pesar de la distensión intercoreana. Así declaró el secretario estadounidense de Defensa, Jim Mattis.


“El régimen de Kim es una amenaza para el mundo entero. Es un problema internacional que requiere una solución internacional”, señaló. “Nuestra respuesta a esta amenaza sigue siendo la vía diplomática, apoyada por las opciones militares que están a nuestra disposición para asegurar que nuestros diplomáticos se expresan desde una posición de fuerza”, explicó Mattis.

Esta reunión tiene lugar después de que una delegación surcoreana viajara al Norte por primera vez en cerca de dos años en el marco de los preparativos relacionados con los Juegos Olímpicos. Las Olimpiadas de Pyeongchang, que se celebran el próximo febrero en el Sur permitió un acercamiento espectacular entre ambas Coreas, tras dos años de crispación a causa de la aceleración de los programas balístico y nuclear de Pyongyang.