En la escena política catalana, todo cambia minuto a minuto, excepto la intención de los independentistas de convertir a Carles Puigdemont otra vez en presidente de Cataluña.


Apenas se hizo pública la resolución del Tribunal Constitucional, que exige no sólo la presencia física de Puigdemont en el Parlamento para poder ser investido sino también ser autorizado por el juez Pablo Llarena para presentarse, en el entorno de Puigdemont aseguraban este domingo que pediría permiso a través de un escrito.

Pero por la noche, el mismo diputado que por la mañana afirmaba que Puigdemont solicitaría autorización al juez del Tribunal Supremo para asistir al debate de su investidura, previsto para el martes, lo relativizó: “Nuestro equipo jurídico está analizando todo el día las diferentes alternativas (Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Tribunal Europeo de Derechos Humanos) ante la resolución del Tribunal Constitucional. A medida que la vamos madurando, consideramos que es más manifiestamente contraria al derecho. Las medidas cautelares no se pueden tomar de ningún modo”, posteó en su cuenta de Twitter el diputado de Junts per Catalunya y ex ministro de Territorio, Josep Rull.

Figura. Imagen de archivo del destituido presidente de Cataluña, Carles Puigdemont (AFP)
Figura. Imagen de archivo del destituido presidente de Cataluña, Carles Puigdemont (AFP)

Mientras tanto, el ex presidente se mostraba en público en Bélgica, en un acto con independentistas flamencos. Este sábado fue su primera aparición desde el miércoles pasado, cuando se reunió con el presidente del Parlament Roger Torrent en Bruselas, donde Puigdemont se refugió para no ir preso por haber declarado la independencia de Cataluña.

Desde allí, Puigdemont dijo en francés que el gobierno nacional “ha puesto todo tipo de obstáculos para impedir que el Parlamento catalán pueda escoger con normalidad al candidato a la presidencia”.

“¿Volverá a España?”, le preguntó un atrevido. “Yo he dicho claramente lo que quiero hacer pero no voy a añadir nada”, esquivó la respuesta Puigdemont.

A 1.350 kilómetros del ex presidente, unas dos mil personas marchaban por las calles de Barcelona con recortes de su cara, aerosoles amarillos -el color símbolo de la solidaridad con los presos del ex gobierno catalán- y carteles que decían “Calle de la República” con los que tapaban el verdadero nombre de las calles.

Acto. Puigdemont y una de sus últimas apariciones en Barcelona, antes de huir a Bélgica (AFP).
Acto. Puigdemont y una de sus últimas apariciones en Barcelona, antes de huir a Bélgica (AFP).

“Ahora que el ataque es más salvaje que nunca, está más claro que nunca que Puigdemont tiene que ser nuestro candidato, el de todos los que se sienten demócratas”, dijo el portavoz de Esquerra Republicana, Sergi Sarria.

“El Tribunal Constitucional ha hecho el ridículo. Ha intentado no desautorizar al gobierno español pero se equivoca. Una persona, por más imputada que esté, conserva sus derechos incluso de participación política. Decir que no se puede presentar a la investidura si no es con el permiso del juez instructor es un error”, consideró el abogado de Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas.

Los ex consellers del gobierno destituido y actuales diputados Clara Ponsatí, Meritxell Serret y Lluís Puig anunciaron desde Bélgica, donde se refugiaron con Puigdemont, que renuncian a su banca en el Parlamento que el martes debe votar al nuevo presidente para garantizar que Puigdemont sea electo por mayoría absoluta, en la primera votación.

Habían solicitado a Torrent poder delegar su voto en otro diputado, decisión que el presidente del Parlamento había postergado hasta el martes para resolverlo horas antes de la sesión de investidura. Renunciando a su banca, los diputados autoexiliados en Bélgica evitan que Torrent desobedezca lo indicado por el Tribunal Constitucional.

Por ahora Torrent, quien a los 38 años es el presidente más joven de la historia del Parlament, guarda silencio. Dicen, quienes lo conocen, que sigue con los preparativos para la sesión del martes próximo.

Fuente: Clarín