Un ejército de funcionarios del Ministerio de Salud Pública ha declarado una guerra abierta contra el mosquito transmisor del dengue en una de las zonas más calientes de Asunción, un conflicto sanitario que solo en enero ha dejado dos muertos y 542 casos positivos.


Con más armas que bolsas de basura, insecticida y repelente, unos 150 trabajadores del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa) lanzaron hoy una nueva batalla contra el “Aedes aegypti” en el humilde barrio de ‘la Chacarita’, donde vivía una de las dos mujeres que han sido víctimas del dengue en lo que va de año.

Ubicado entre la bahía y el microcentro de Asunción, es actualmente uno de los focos principales de la enfermedad, que además se ha visto afectado por las inundaciones debido a la crecida del río Paraguay, por lo que se encuentra parcialmente anegado por el agua.

Es en ese medio, en el agua estancada por la crecida o por las lluvias, en donde las larvas del mosquito encuentran en lugar ideal para su desarrollo.

Ya sea por la basura acumulada en las calles del barrio o la que traen los raudales que desembocan en el lugar, o en parte por el desconocimiento o la desidia de los ciudadanos, el mosquito se ha convertido en un vecino más de este barrio.

La directora del Senepa, Martha Torales, explicó a Efe que esta zona de Asunción es “un barrio de muy difícil acceso, que fue creciendo con un desorden urbanístico que imposibilita que toda esa basura pueda ser debidamente recogida”.

“El ejército del Ministerio de Salud” a su cargo, como dijo, estuvo hoy custodiado por unos 50 agentes de la Policía Nacional y se dividió en batallones que se repartieron por el área y comenzaron la batalla, puerta por puerta, en busca del letal enemigo.

“Senepa está desplegando las brigadas en horario de mañana y tarde, cubriendo las áreas en donde la dirección general de Vigilancia de la Salud nos notifica que están ocurriendo transmisiones activas de casos de dengue”, dijo Torales.

Oídas las órdenes y con la misión clara, las brigadas comenzaron su ofensiva en cada calle de la Chacarita, tocando cada puerta o avisando con palmadas a los vecinos que el ejército había llegado.

El guion de actuación era el mismo para cada soldado del Senepa: preguntar si en el domicilio existe patio y si se puede entrar en caso positivo y, una vez dentro, revisar cualquier objeto que pudiera acumular agua de las lluvias.

Desde el primer momento pudieron cerciorarse de que los vecinos o desconocen o bien no tienen en cuenta que son cientos los potenciales criaderos que tienen en sus casa.

Botellas tiradas, cubos, plásticos, tapas… cualquier objeto que acumule agua es el hogar ideal para que el “Aedes aegypti” ponga sus larvas y estas se desarrollen, más aún con el calor y la humedad del verano paraguayo.

“El ciclo normalmente puede durar de siete a diez días de reproducción y hoy lo estamos viendo en un periodo mucho más corto, en cinco días estamos teniendo nuevas generaciones de mosquito”, informó Torales.

Las larvas son diminutos gusanos de color oscuro que con el paso de los días acaban por ser mosquitos y potenciales portadores del dengue, y en Paraguay también del zika y el chikunguña.

Esas larvas estaban presentes en la mayoría de los patios a cielo abierto de los domicilios intervenidos, y alojadas en cubos que permanecían boca arriba y sin tapa o en macetas sin arena ni plantas.

Además, las inundaciones abundan en la certeza, porque ya ocurrió años atrás, de que la enfermedad se propague con más rapidez ante el abandono de las casas anegadas por parte de los propietarios, dejando atrás miles de objetos que pueden ser criaderos.

“Es una situación más a toda la problemática ambiental que se suma a toda la problemática en este barrio que, de por sí, ya tiene una situación bastante alarmante en relación al tema de la falta de recolección de residuos”, advirtió Torales.

El Ministerio de Salud Pública tiene en estos funcionarios la vanguardia de su ejército en una guerra que deben ganar con la ayuda de la ciudadanía si no quieren que Paraguay vuelva a sufrir una epidemia como la ocurrida en 2013, con 150.000 casos registrados de dengue y 252 muertos, en un país de 6,7 millones de habitantes EFE