La lucha es frontal, y hasta ahora los resultados son discutidos. Es que México y Estados Unidos prometen otro combate al tráfico de droga y armas en su frontera con una renovada estrategia, dijeron los cancilleres de ambos países, tras una reunión en la que, junto a su par canadiense, abordaron también el espinoso tema del TLCAN.


“Hemos acordado dar un especial énfasis al combate que estamos llevando a cabo contra la epidemia de opioides y contra el fentanilo, la heroína”, dijo el canciller mexicano, Luis Videgaray, en una conferencia conjunta con el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson.

Los funcionarios argumentaron el problema de salud que causan esas drogas en Estados Unidos -el mayor consumidor de estupefacientes- y la crisis de violencia generada en México por la pugna entre cárteles del narcotráfico. Videgaray comentó además que en numerosas ocasiones, esos cárteles utilizan las armas ilegales que llegan desde Estados Unidos para cometer sus crímenes.

El gobierno estadounidense ha expresado constantemente su inquietud en torno a la situación de seguridad en México, al punto de que el presidente Donald Trump dijo recientemente que México “ahora es considerado el país más peligroso del mundo”, sin dar una fuente para tal afirmación.

Ese argumento junto con una política hostil hacia los inmigrantes mexicanos y centroamericanos han servido al mandatario para defender su proyecto de construir un muro a lo largo de los más de 3.000 kilómetros de frontera común con México.