Imparable es la violencia, por lo que las tres principales arterias de Río de Janeiro fueron clausuradas transitoriamente por una protesta de vecinos de una favela, luego de que un adolescente muriera al quedar atrapado en un enfrentamiento armado. Las fuerzas de seguridad ingresaron al complejo de favelas de Maré en respuesta a una denuncia de que policías civiles habían sido secuestrados.


La toma de rehenes no fue confirmada, pero los agentes igualmente intercambiaron disparos con narcotraficantes, momento en que una bala alcanzó a un chico de 13 años, según informaron organizaciones de derechos humanos y medios locales.

La violencia se extendió hacia las gigantescas autopistas que rodean el área: Avenida Brasil, Linha Vermelha y Linha Amarela.

Imágenes de la cadena de televisión GloboNews mostraron barricadas improvisadas y pilas de piedra y basura prendida que bloqueaban el tránsito, mientras algunos automovilistas quedaban expuestos al fuego cruzado entre policías y narcos.

El distrito de Maré incluye numerosas barriadas pobres en las que viven entre 130.000 y 140.000 personas. Según estudios de una red de oenegés, en Maré hubo 42 muertes por enfrentamientos armados a lo largo del 2017, un equivalente a uno cada nueve días.