Pese a la crisis política, económica y social, el mayor espectáculo de Brasil, reúnen en el sambódromo a más de 72.000 espectadores. Siete de las trece escuelas del grupo especial, la crema de la crema de la samba, deleitarán al público con sus enormes carros alegóricos, afinadas baterías de percusión y disfraces extravagantes.


El desfile, mundialmente famoso, no es apenas un gran espectáculo colorido, sino también una disputada competencia: Cada escuela es evaluada por un jurado, que revisa con precisión la calidad de la música, los vestuarios, y el tema elegido por cada grupo, entre otros criterios.
El trabajo de un año entero es juzgado en menos de una hora de espectáculo.

El año pasado, el carnaval de Río coronó a dos escuelas que terminaron empatadas y que vuelven para defender su título. Mocidade va a desfilar de última el domingo y Portela será la segunda en presentarse el lunes, segundo día de desfiles. Así como en el fútbol, en el carnaval también hay escuelas de primera y segunda división. Las más importantes, que integran el “grupo especial”, normalmente son doce.