El Senado de Estados Unidos rechazó un proyecto de ley de reforma migratoria que había sido trabajosamente hilvanado por los dos partidos políticos y que abría el camino para que 1,8 millones de inmigrantes accedieran a la nacionalidad estadounidense. Esto pone traba a una taea de años de lobby en el Congreso.


En una tensa votación, el proyecto recibió 54 votos a favor y 45 en contra, pero resultó rechazado al no alcanzar el mínimo de 60 votos que eran necesarios. Poco antes, la Casa Blanca amenazó con vetar el texto de resultar aprobado.

Se presentaron dos proyectos de ley, el del presidente y el bipartidista. La medida bipartidista, que cuenta con ocho patrocinadores republicanos y ocho demócratas, surgió de un grupo centrista denominado “coalición del sentido común”.

“Nuestro proyecto de ley subraya el compromiso amplio y bipartidista para crear un camino hacia la ciudadanía de los Dreamers, que fueron traídos a este país (por sus padres siendo niños), mientras se fortalece la seguridad en la frontera para ayudar a detener el flujo de inmigrantes ilegales”, había manifestado en un comunicado la senadora Susan Collins, una republicana fundadora de la coalición, en un comunicado.

Por su parte, el plan de Trump, presentado por el senador republicano Chuck Grassley, protege a los Dreamers y otorga fondos para construir un muro en la fronteriza con México, pero también acaba con la lotería de visas de residencia y restringe la reunificación familiar.

El proyecto bipartidista solo opera cambios limitados a la reunificación familiar, y no afecta la lotería de visas, dos temas “demasiado tóxicos políticamente”, según el senador republicano Lindsey Graham. Los congresistas intentaron desde hace meses acordar un proyecto de reforma que se acerque a los deseos de Trump pero que asegure un futuro para los 1,8 millones de jóvenes que fueron llevados ilegalmente a territorio estadounidense cuando todavía eran niños.

Unos 690.000 de ellos -apodados “Dreamers” (soñadores)- están protegidos desde 2012 por un estatuto temporal, el decreto “Daca” de Barack Obama. Los otros no se benefician con este programa, aunque son elegibles para él. Pero Trump canceló el Daca en setiembre de 2017 y dio al Congreso hasta el 5 de marzo para lograr un acuerdo definitivo sobre la suerte de sus beneficiariosm afirman las agencias internacionales.