Un vagón de metro de comienzos del siglo pasado será el nuevo atractivo gastronómico de Buenos Aires, un restaurante sobre raíles con el que una de las fundaciones benéficas más conocidas de Argentina pretende fomentar el turismo en las villas miseria.


Carlota Ciudad – EFE 

La Tomasa de la Quinta es el nombre de este nuevo establecimiento, que ofrecerá próximamente platos regionales y que servirá como un nuevo gancho para aquellos que quieran conocer el barrio marginal Villa Soldati y el trabajo que realiza la Fundación Margarita Barrientos, institución que goza de gran fama en el país.

El vagón, de origen belga, forma parte de una colección mayor que recorrió entre 1913 y 2013 la que fue la primera línea de metro de Buenos Aires y al mismo tiempo la más antigua de Latinoamérica.

Hace cinco años, el Gobierno de la ciudad decidió retirar los vagones de circulación y donarlos a instituciones que los pidieran. Ahí fue cuando la fundación de Barrientos solicitó uno y no fue hasta seis meses después que les dieron el vagón.

Tras un trabajo posterior de más de 90 días para reconvertirlo en un restó de foto, con pinturas clásicas y modernas realizadas a mano en el techo y las paredes, este 19 de febrero lo presentarán ante la prensa para abrirlo al público general en mayo.

“La idea es poder trabajar, dar trabajo y que les enseñen a cocinar otra clase de comida a nuestras chicas”, explicó en una entrevista a Efe la presidenta de la institución, Margarita Barrientos.

Al aprender a preparar platos atractivos, podrán interesar a los turistas para que visiten las calles de Villa Soldati, vean el famoso comedor Los Piletones que administra la fundación (situado a pocos metros) y eliminen los prejuicios negativos que se suele tener sobre los “villeros”.

“Es muy importante que la gente recorra una villa. (…) Nosotros acá en Los Piletones tenemos chicos que vivieron y aún viven en Los Piletones y son médicos, arquitectos, artistas, grandes pintores… No todo está perdido”, aseguró Barrientos, quien denunció que mucha gente de la zona tiene problemas para encontrar trabajo por sus orígenes.

Lo que hay que hacer es “conocer y caminar” la villa, sentenció Barrientos, quien recordó que este restaurante dará trabajo a los vecinos.

Solamente la remodelación del vagón para convertirlo en establecimiento dio trabajo a seis chicos de la zona, que continúan con su labor para construir una cocina y los baños, explicó por su parte Ezequiel Eguía Seguí, director ejecutivo de la Fundación.

Asimismo, prometió un precio más reducido para la gente de la zona que quiera comer en La Tomasa.

Los beneficios económicos del restaurante, que cocinará sobre todo con alimentos donados, irán destinados a la fundación.

Por otra parte, pretenden establecer este vagón como punto de encuentro para eventos que quieran organizar desde la institución.

Por ello, Barrientos reconoció que la idea es invitar a cocineros conocidos para que les enseñen a preparar los platos y que incluso les muestren cómo deben servirlos.

“Es cuestión de que uno vaya aprendiendo. Estamos acostumbrados a servir 2.100 platos de comida todos los días (a través de los diferentes centros de la fundación) pero para servir en un restaurante no estamos acostumbrados”, explicó.

El menú todavía no ha sido cerrado pero sus organizadores prevén hablar con las secretarías de Turismo de las diferentes provincias que conforman Argentina para que todas ellas presenten muestras de su gastronomía.

Eguía insistió en que Villa Soldati “es un lugar seguro” en el que los visitantes podrán conocer “una realidad diferente”.

“Creo que la gente que viene acá se sensibiliza y se va con el alma llena. Le hace bien venir acá”, continuó.

Sus ojos, reconoció, también los tiene puestos en la celebración de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se organizarán en la ciudad en octubre de este año y con los que pretenden atraer a más gente.