La magistrada Carmen Lucía Antunes Rocha asumió, en septiembre de 2016, la presidencia del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) y se convirtió, en ese momento, en la segunda mujer que llegó a liderar dicha entidad (la anterior había sido en 1890).


Ese 12 de septiembre distintas figuras de la política brasileña estuvieron presentes para su asunción. Entre ellos, el presidente Michel Temer -que había asumido el cargo hacía menos de un mes tras la destitución de Dilma Rousseff, el 31 de agosto- y Luiz Inácio Lula da Silva , quien -durante su primer mandato- la nombró como miembro de la Corte.

Antunes Rocha, entonces, juró como miembro del Tribunal Supremo en 2006, en momentos en que esa corte era presidida por la ahora jubilada Ellen Gracie, la primera mujer que ocupó ese cargo en el que, por tradición, se rotan sus once miembros cada dos años.

Pese a ese pasado en común con Lula, como ya había adelantado, hoy esta magistrada de 63 años votó en contra del recurso de habeas corpus que interpuesto el máximo líder del Partido de los Trabajadores (PT) para evitar ir a prisión y apelar en libertad su condena en segunda instancia por corrupción.