Se estima que cada año, en el mundo mueren 1,2 millones de personas por causas de choques en la vía pública y hasta 50 millones resultan heridas. Las proyecciones indican que, sin un renovado compromiso con la prevención, estas cifras aumentaran en torno al 65% en los próximos 12 años.


Las lesiones causadas por el tránsito constituyen un importante problema de salud pública, cuya prevención eficaz y sostenible exige esfuerzos concertados. De todos los sistemas con los que las personas han de enfrentarse cada día, los del tránsito son los más complejos y peligrosos.

El costo promedio por siniestro es de Gs. 70 millones, considerado solo como un punto de equilibro debido a que en algunos casos hay pacientes que requieren de un monto mayor para cubrir los gastos de atención médica según el diagnóstico o la patología posterior al siniestro. Sin duda alguna, una fuerte carga para la salud pública, según un estudio realizado por centro de estudios de investigación para el desarrollo, realizado en el 2016 con datos relevados en el 2015 que corresponden a pacientes, víctimas de siniestros viales hospitalizados en el Hospital de trauma”.

En nuestro país en el 2017 cerró con 1.202 fallecidos y 60.000 lesionados, según el observatorio del MSP y BS cifran que sin duda son muy alarmantes y requieren de una atención urgente e integral del problema.

Desde el Touring y Automóvil Club Paraguayo mencionan que para la Prevención y control de los traumatismos causados por el tránsito deberán de tenerse en cuenta los siguientes puntos (Nuevas perspectivas).

Los traumatismos causados por el transito se pueden prevenir y preceder en gran medida; se trata de un problema causado por el ser humano que cabe someter a un análisis racional y a la aplicación de medidas correctivas.

La seguridad vial es un problema multisectorial y de salud pública, todos los sectores, incluido el sanitario deben asumir plenamente su responsabilidad y desplegar actividades y campañas de promoción de la prevención de los traumatismos causados por el tránsito.

La vulnerabilidad del cuerpo humano debería ser un parámetro determinante del diseño de los sistemas de tránsito, y en estos el control de la velocidad es esencial.