La imagen fue tomada el pasado 3 de mayo en el marco de una protesta contra el presidente del Gobierno bolivariano, Nicolás Maduro, en la capital venezolana


Cada año, el World Press Photo entrega el premio a mejor foto a uno de los momentos clave de todo un año. El año pasado el premiado fue Burhan Ozbilici, quien grabó a fuego con su cámara el momento en el que era asesinado a tiros el embajador ruso Andrei Karlov, pieza clave en el restablecimiento de las relaciones entre Rusia y Turquía, en una galería fotográfica de la capital turca, Ankara. Este año, el premio se lo ha llevado el venezolano Ronaldo Schemidt, fotógrafo para la agencia AFP y encargado de dejar una dura estampa en la que se ve a un manifestante de la oposición en llamas durante unos disturbios en Caracas.

Schemidt ha recibido este jueves en Ámsterdam el premio, el más prestigioso de fotoperiodismo del mundo. Con 46 años de edad, Schemidt es venezolano de nacimiento aunque a los 18 años abandonó su país y se trasladó a la capital de México, desde donde trabaja para el servicio de fotografía de AFP. Precisamente el ser venezolano y el haber recibido este premio por la imagen en cuestión le ha provocado sentimientos encontrados. “Tengo amigos y familiares allá. Sé, igual que todo el mundo, lo que está viviendo Venezuela“, ha explicado el fotógrafo.

La imagen que ha ganado el premio recoge un momento breve, que duró unos diez segundos, pero que se ha convertido en el símbolo de un país. La fotografía se tomó el 3 de mayo de 2017, en un momento en el que las protestas en el país no cesaban. Más de un centenar de muertos dejó la oleada de manifestaciones que sacaron a la oposición a la calle a gritar para pedir la salida de Nicolás Maduro y para mostrar su indignación ante la situación de hiperinflación y carencia en el país. Al finalizar la protesta de ese día, el fotógrafo decidió seguir a un pequeño grupo de manifestantes que corría por la calle de un barrio residencial de Caracas.

Un joven manifestante ondea una bandera venezolana el 3 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela) | EFE
Un joven manifestante ondea una bandera venezolana el 3 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela) | EFE

Fue entonces cuando vio cómo un coche blindado se dirigía hacia el grupo de jóvenes, que se habían hecho con una moto de la Guardia Nacional y que exhibían como trofeo. Sin embargo, la motocicleta perdía gasolina, y en un momento dado se prendió fuego y acabó estallando: el joven manifestante Víctor Salazar, de 28 años, acabó envuelto en llamas. Tal y como explica la propia agencia para la que trabaja el fotógrafo, Schemidt consiguió capturar la imagen en la que el chaval pasaba delante de una pared, pintada con un graffiti en el que se veía una pistola disparando la palabra ‘paz’.

Sobrevivió, pero con muchas quemaduras

El joven, de nombre completo José Víctor Salazar Balza, sufrió quemaduras en el 72% de su cuerpo, y tuvo que ser sometido a una treintena de intervenciones quirúrgicas. Tal y como recoge el ‘Diario Las Américas’, en el momento del accidente fue atendido en el centro de salud pública Doctor Domingo Luciani, pero ante la gravedad de sus heridas fue trasladado a un centro privado, que se hizo cargo de los gastos de su tratamiento.

La familia de Salazar, después de que éste fuera dado de alta, regresó a su hogar, en Ciudad Bolívar, y a causa de sus problemas económicos tuvo que pedir ayuda para poder sufragar los costes de trasladarse, cada cierto tiempo, a la clínica para hacer el seguimiento del joven herido. La hermana de Salazar, Carmen, explicó a la cadena americana ‘Univisión’ que se enteraron de que su hermano era el afectado porque la llamaron desde el servicio de Emergencias.

“No sabía que estaba en Caracas. Me dijo que estaba con sus amigos rumbeando en Ciudad Bolívar”

“Llamaron a mi hermano menor y él me llamó a mí y me dijo lo que estaba sucediendo, que Víctor estaba quemado en Caracas y que me comunicara a un número. Llamo y me dicen que Víctor Salazar presenta quemaduras en 70% de su cuerpo, que son quemaduras graves, que ameritaba el cuidado de los familiares”, explica la hermana de Víctor. Carmen explica que inmediatamente después quiso informarse en las redes sociales y que vio cómo un joven estaba quemándose, pero no se imaginó que podría ser su propio hermano.

Carmen no sabía ni siquiera que Víctor, estudiante de Bioanálisis en Ciudad Bolívar, estaba en la capital venezolana. “Eso fue como lo más impactante porque yo pensaba que estaba en Ciudad Bolívar. Yo lo llamé dos días antes y le pregunté dónde estaba. Me dijo que estaba con sus amigos, rumbeando (de fiesta) en Ciudad Bolívar. Le dije que tuviera mucho cuidado”, añade. Víctor estaba “muy comprometido con las marchas”, y había participado en la oleada de protestas de 2014.

Fuente: El Confidencial