Las calles del centro Asunción, la capital de Paraguay, lucieron repletas de personas que recorrieron los lugares en los que se gestó su independencia hace 207 años y festejaron las fiestas patrias con música, baile y comida tradicional.


Bajo la sombra de las banderas paraguayas que ondean en los edificios de la capital, un ir y venir de ciudadanos se acercaron a visitar el Archivo Nacional, el edificio de El Cabildo, la Casa de la Independencia o, simplemente, aprovechan para pasear por la popular y céntrica calle Palma, hoy convertida en una feria.

El rojo, blanco y azul de la bandera nacional se mezclaron en esta emblemática calle con banderines de colores y luces en lo alto que contemplan los puestos de comida, ropa y artesanía nacional.

La fiesta tampoco olvida sus raíces históricas y culturales, y, a pocos metros de la calle Palma, la Casa de la Independencia acoge a los paraguayos que hoy quisieron revivir la gesta que ocurrió entre esas paredes la noche del 14 de mayo de 1811.

“Es un museo que muestra toda la gesta libertadora, las reuniones que se llevaron a cabo en 1811 para llegar a ser una patria libre y soberano”, explicó a Efe una de las guías del Museo-Casa de la Independencia, Estela Maris Riquelme, ataviada con un traje propio de aquella época.

Riquelme, bajo un cuadro del emperador Carlos V, muestra a los visitantes una de las estancias de la Casa de la Independencia que da al histórico callejón que vio forjar la libertad de Paraguay.

Aunque este Museo está abierto todos los días y repite actividades todos los años, los paraguayos no se cansan de visitarlo en las fiestas patrias y solo hoy ha recibido a más de 800 curiosos, según las estimaciones de Riquelme.

“Ya había venido antes con la escuela, cuando éramos chicos. Ahora otra vez porque es parte de la tradición venir por el Día de la Independencia a recordar la gesta histórica”, dijo a Efe Samy Núñez, una joven visitante que confesó sentir “mucho orgullo” por ser paraguaya.

Otros paraguayos acuden en familia para que sus hijos conozcan “la historia de Asunción, de Paraguay” no solo a través de los libros, como señaló a Efe un ciudadano paraguayo, César Vázquez, que había acudido con sus hijos.

En esta ocasión, la Casa de la Independencia alberga la exposición “Paraguay invisible” que reivindica la memoria de los esclavos paraguayos.

El Cabildo, el brazo cultural del Congreso, también se sumó a las celebraciones con sus muestras habituales de libros y con proyecciones de vídeos en las que detallan cómo se fraguó la independencia paraguaya durante los meses previos a mayo.

Aunque la bandera tricolor paraguaya cubre hoy toda la ciudad e incluso muchos ciudadanos pasean con sus escarapelas en el pecho, en la Costanera de Asunción, el paseo fluvial de la ciudad, se vieron hoy banderas de distintos países, desde los estados vecinos de la región, hasta Asia o Europa, en la Feria de Sabores.

Allí lo importante fue la gastronomía, y la textura de la tradicional sopa paraguaya, con las especias de la comida asiática o con los ingredientes de la gastronomía europea, desde tortilla de patatas españolas hasta la pastelería francesa.

La directora del Centro Cultural El Cabildo, Margarita Morselli, fue la encargada de inaugurar este paseo gastronómico en compañía de los embajadores de algunos de los países que compartían con los paseantes los alimentos de sus respectivas culturas.

A escasa distancia de allí, delante del Palacio de López, la sede del Gobierno, ya estaba preparado el escenario desde donde las autoridades presenciarán el martes el desfile militar con el que continuarán los festejos, para conmemorar los 207 años de la Independencia de la Corona española, en un acontecimiento que se produjo sin derramamiento de sangre. EFE