El 24 de octubre de 1959 obtuvo Cedula de Identidad paraguaya N° 293.348 el criminal nazi Josef Mengele. Bajo el manto protector de Alfredo Stroessner solicitó poco después carta de naturalización, que la Corte Suprema de Justicia resolvió otorgarle el 27 de noviembre de 1959 por Auto Interlocutorio N° 809. El Angel de la Muerte era ya paraguayo.


Opinión de Rafaela Guanes de Laino (Presidenta Fundación Manuel Gondra)

Opinión de Rafaela Guanes de Laino (Presidenta Fundación Manuel Gondra)

En 1974 aterrizaron en nuestro país los australianos Alexander y Thomas Barton, huyendo de la justicia del gobierno de Australia que los acusaba de haber hecho operaciones fuera de la ley por valor de 35 millones de dólares.

De nuevo bajo las alas guardianas del dictador paraguayo, estuvieron en condiciones especiales en Tacumbú hasta noviembre del 75, en que abandonaron la cárcel gracias a una decisión judicial.

Compraron 40 mil hectáreas en el Chaco, hicieron una sociedad anónima, abrieron un estudio jurídico y compraron acciones de una empresa industrializadora de leche. Tan bien tratados estaban los estafadores fugitivos que solicitaron a la Corte Suprema de Justicia carta de naturalización paraguaya, que les fue concedida por Resolución del 12 de agosto de 1974 de la Secretaría Judicial N° 1145. Pero el hábito de falsificar era fuerte en ellos y la carta les fue retirada porque habían presentado a la Corte documentos apócrifos.

Desembarca ahora Darío Messer, el “amigo del alma”, que protegido por un poder corrupto, quiso también ser paraguayo. El 25 de setiembre del 2013, sus abogados solicitaron a la Corte Suprema de Justicia, carta de ciudadanía. Por Auto Interlocutorio Nº 983 del 25 de abril de 2017, la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, resolvió “declarar a Darío Messer de nacionalidad paraguaya por naturalización y otorgar la correspondiente Carta previo juramento de rigor.”

Messer lidera una red internacional de lavado de dinero que movió 1.600 millones de dólares a través de un esquema que involucró a unas 3.000 firmas offshore en 52 países. El hombre está huído o vaya a saber qué, pero en caso de ser capturado no podrá ser expulsado al Brasil sino que deberá ser sometido al proceso de extradición, que lleva más tiempo, porque tiene nacionalidad paraguaya.

Que poco favor hacen a la nación quienes amparan delincuentes internacionales y para colmo de males, les otorgan carta de ciudadanía. Sencillamente indignante.

Fuente: “Paraguay: Represión, estafa y anticomunismo”, de Domingo Laino.